Balada del Caballero Estándar. Un poema dedicado a la Hacedora de Galletas, el Señor de la Coca Cola y la Dueña de la Llama

FEAT-VIVIREra el caballero estándar,

el de la figura igual,

un cualquiera de las justas;

en el cortejo, uno más.

De armadura bien pulida

y  modales adecuados

ponía mucho cuidado

en no destacar su altura,

ni ser gordo ni delgado.

Tuvo algunas aventuras;

ni muchas, ni pocas, más

que quien no salió de casa

y menos que el que tuvo más.

Encontró una damisela

vestida entera de verde

de todos bien conocida

como ComúnyCorriente.

El cortejo fue complejo

sin llegar a complicado;

una cosa de los medios

muy de estándar acuñado.

Tras lograr la mano ansiada,

aunque sin mucha agonía,

hubo boda, hubo banquete

sin despilfarrar comida.

Primero, segundo y postre

más el baile acostumbrado,

luna de miel en La Manga

y luego vuelta al trabajo:

aquí un duelo, allá un dragón

acullá una guerra justa,

un devolver su blasón

a los límites sabidos,

a la zona de confort,

antes de hacer tabla rasa.

Esta es la vida, en resumen,

de un buen caballero estándar.

¿Por qué te ofende que una charla sea de pago?

FEAT-VIVIRAyer asistí en twitter a un día de vorágine. Como soy una mujer blanca y cishet no la percibí como vorágine racista, pero sospecho que lo fue. Durante larguísimas horas, un montón de personas blancas insultaron y acusaron de diferentes atrocidades a una mujer negra.

¿El delito? Decir que cobraría por unas charlas acerca de racismo. Entiendo que se trata de charlas a favor de la erradicación del problema y que por tanto serían charlas pedagógicas. Entiendo, por tanto que se trata de pedagogía. Así, en pocas palabras: un curso o taller o charla, para ayudarnos a ser menos racistas; es decir, para ayudarnos a ser mejores personas.

¿Las acusaciones? Pues la más aséptica pero no por ello menos dañina fue la de capitalizar el activismo. Es decir, tratar de ganar dinero mediante el activismo.

¿Sabéis? Ni siquiera voy a entrar en profundidad en la defensa que más se ha recogido en las redes: que esta mujer negra, Negra Flor, se paga los viajes y por lo general el material y hasta los locales para dar esas charlas y que por tanto no obtiene beneficios. Ni hablaré de ese vicio absurdo que blancxs y negrxs compartimos y que es el de comer tres veces al día, salir vestidxs a la calle y mandar al colegio a nuestrxs hijxs.

No, hoy vamos a hablar de cobrar por el trabajo realizado.

Porque, veréis, no existe ninguna diferencia entre ir al sicólogx y asistir a una charla de raza. El sicólogx te arregla tus taras mentales (hablo así del trabajo de lxs sicólogxs porque soy paciente, no se me ofenda nadie. Es familiaridad) y negra Flor te arregla tus taras sociales. Ambxs tienen derecho a cobrar. Igual que cobra unx médicx. Mi hermana es médica y, además de curar a sus pacientes, a la colega le pagan un sueldo a fin de mes. Qué vergüenza, lxs médicxs, que deberían conformarse con salvar vidas. A lo mejor os parece que lxs activistxs negras no salvan vidas. Bueno, pues estáis equivocadxs. El racismo mata y mata a lo bestia, así que quienes que trabajan para erradicarlo trabajan por la vida. Desde mi punto de vista, además, trabajan por algo mucho más importante: trabajan por la vida digna de las personas racializadas. Y por desasnarnos a lxs blanquitxs, que tenemos mucho que aprender. Sobre todo porque sin ese desasnamiento, lo de la dignidad que decía antes, va a ser difícil.

Puede que todo lo que he dicho te parezca demagogia y que de verdad creas que la labor de sicólogxs y médicxs es sustancialmente diferente de la labor de lxs activistas. Puede que vayas a escribir un comentario hablando de los años de carrera universitaria que hacen falta para operar a corazón abierto. No sé tú, pero yo antes de que me contesten que seis u ocho años de carrera no son comparables a toda una vida siendo negra en un mundo de privilegios blancos, me lo pensaba.  Sobre todo si no conoces los blogs o el canal de youtube de la persona de quien estamos hablando.

Luego, para finalizar, está el asunto de siempre, el que no terminamos de interiorizar: si no quieres ir a una charla, no vayas. Ya está. No vayas. Pero deja a la conferenciante en paz.

Vale, y la última: piensa muy bien qué es lo que te pica tanto en todo este asunto: que te pidan dinero, que te pidan dinero por algo que tú consideras que es gratuito, que te lo pida una mujer, que te lo pida una mujer negra…  Yo no sé qué es lo que te ha ofendido tanto como para formar parte de la vorágine de ayer. No lo sé y no me interesa. Pero estaría bien que tú sí los supieras. Por si el motivo fuese bochornoso y lo quisieras trabajar.

A veces los suicidas

FEAT-ESCRIBIRA veces los suicidas

no es que quieran morirse.

A veces la vida es como una clase

de matemáticas de tercero

cuando en segundo diste griego,

que a lo mejor derivar, derivas;

pero lo de integrar te viene grande

y piensas que mejor tender a cero.

A veces los suicidas

no es que tengan miedo.

Es que les pesa la certeza de ser inadecuados.

Como los calcetines negros

que de tanto lavarlos quedan pardos.

A veces los suicidas

no es que quieran morirse.

Es que no son expertos economía

y no entienden el valor de la oferta

porque no tienen demandas.

A veces los suicidas

quieren morirse.

Tampoco hay que darle tantas vueltas.

 

 

Exposición “Mateo Maté”: Canon

FEAT-MIRARReconozco que tengo una manera propia de acercarme a una exposición de fotografía, pintura, escultura o cualquier otro arte. No reivindico que sea una forma original o única de hacerlo, sólo digo que es la mía. Tampoco creo que sea la mejor. A mí sin embargo me sirve. Este modus operandi tiene mucho que ver con mi relación con la literatura también. Me refiero a lo que escribo yo. Ya sabéis: en cuanto termino un texto, se me olvida lo que he escrito. En parte porque creo en el exorcismo y en el vaciado a través de las letras y en parte porque también creo que, una vez expuesto al lector, el texto deja de pertenecerme. Esto me está dando algunos quebraderos de cabeza a la hora de participar en la lectura conjunta de Inquilinos. Porque dije que contestaría a los lectores y la verdad es que me cuesta horrores acordarme de cuál era mi intención cuando escribí. De hecho, estoy releyendo.

En cualquier caso, esta actitud que tengo respecto a mi obra la tengo también respecto a la obra ajena y por eso ahora que voy a hablar de Canon, la exposición de Mateo Maté que se puede visitar ahora en la sala Alcalá, 31 de Madrid, no voy a decir nada de su autor, ni del sentido que él mismo o el comisario de la muestra le dan. Hablaré en cambio de lo que yo vi, que está mediatizado por cómo estoy viviendo ahora.

La información oficial, por supuesto existe, es bueno conocerla y podéis encontrarla en la web de Alcalá 31 y en la Web del propio Mateo Maté.

PLANTA SUELO

La sala es preciosa, blanca, con techos abovedados y lámparas muy pesadas. Se trata de una nave similar a la central de una iglesia, de paredes blancas y suelos de piedra gris muy claros. En este caso la planta se ha dividido en forma de laberinto. Antes de entrar en ese camino dividido, abrupto y engañoso ya se tiene acceso a dos obras: una escultura mitas hombre y mitad mujer, desnuda; y otra que muestra un torso masculino cuya mitad inferior aparece cubierta con una túnica aparentemente femenina.  Para acercarse a ambas, Alicia, que soy yo, que somos todos, tiene que dar un paso y adentrarse en la madriguera del conejo. Se encuentra así dentro del laberinto y, un poco más adelante, ve dos estatuas más: dos hombres sin cabeza.

¿Mi interpretación? Sencilla y evidente: si sigues por este camino, por cualquiera de estos caminos, te explotará la cabeza. Te va a tocar deconstruir lo que sbes del cuerpo humano tal y como ha sido representado a lo largo de la historia. Te va a tocar replantearte si el canon griego sigue vigente y, lo sentimos, pero, la respuesta a va ser que no.

Esta exposición, de esculturas blancas, de un blanco nuclear, que juega con obras de arte tan conocidas como la Venus de Milo, el Doríforo de Polícleto o el Discóbolo de Mirón, nos pone delante de hombres y mujeres negros (vaciados en escayola blanca ad maiorem gloria de la sorpresa), de mujeres y hombres ancianos de mujeres y hombres que nos obligan a cuestionarnos si son hombres, mujeres o pertenecen a un tercer o cuarto género y de personas cuyos genitales se obvian. También hay mujeres embarazados, hombres gordos, un cristo sin brazos que enseña pene y testículos y un esqueleto con gajos de carne (en perfecta escayola blanca).

Curiosamente (o no) las esculturas no pierden equilibrio, delicadeza o armonía. Se trata de obras que conservan incólume el maldito canon y que a la vez lo destrozan. Obras dispuestas de manera aparentemente aleatoria cuya contemplación solo es posible tras recorrer una serie de recovecos que, desde mi punto de vista, representan el camino necesario para una deconstrucción personal que nos permita ver que sí, que hay más de un tipo de mujer, más de un tipo de hombre, más de una raza, más de una edad.

Canon es la exposición que desbarata de un manotazo el eslogan del autobús naranja. Y hay que verla porque es bella y porque es diferente. No provoca, no pretende nada más que mostrar la cantidad de realidades diferentes que se esconden tras lo que nosotros consideramos una realidad única.

Os dejo unas fotos (permitidas) y la recomendación de que os deis un paseo por allí y me contéis luego qué os ha parecido. A mí me reconcilió un poco con el ser humano.

Dioseros, de Eduardo Vaquerizo

FEAT-LEERPrólogo a la reseña.

Y mirad que me da pereza, esto…

Sí, Vaquerizo y yo compartimos no solo editorial sino fecha de lanzamiento de nuestras primeras novelas con Cerbero. Vosotros no lo sabéis, pero tenemos un grupo de Messenger en el que estamos varios autores cerberiles del que también forma parte el editor. Por resumir nuestras conversaciones sin faltar a mi deber de confidencialidad, os diré que suele importar poco de lo que hablemos, el resultado siempre es que me deseditan. Vamos, que soy la voz de la discordia. Para lo que nos interesa, la concordia era: estaba bien que hicieras reseñas de novelas de Cebero antes de publicar con nosotros, peor ahora va aquedar endogámico y corporativista y feo. La discordia, que soy yo, estableció que me da igual. Soy lectora y como lectora tengo opinión. Como además tengo un blog, tengo un sitio donde verter esa opinión. Como además mi costumbre es no mentir en público y menos por escrito, puede el respetable opinar acerca de mi corporativismo lo que le apetezca. No seré yo quien se lo impida. Preferiría que confiara en mi honradez, pero…

Y ahora hablemos de Dioseros

Dioseros habla de cosas que suceden en el espacio. Eso quiere decir que la novela se divide en dos partes, aunque esas “partes” estén intercaladas y dependan tanto la una de la otra que casi sea imposible diferenciarlas.

Esta es la sinopsis:

La cultura de los Funcionarios se extiende por toda la Galaxia desde sus instalaciones en el Gran Anillo, ofreciendo servicios a otras civilizaciones. Sus ministerios proporcionan, entre otras cosas, ejércitos privados, grandes ofertas de ocio o dioses hechos a medida a quien pueda pagarlos.

Un pobre ciego que pide limosna en las calles de Calandanar, ajeno a aspiraciones morales o metafísicas, se cruza en el camino de Isaías y Elena, dos dioseros que viajan a través de los planetas haciendo milagros y sorteando peligros. Desde ese momento, su vida entera, su destino y su propia fe se verán alteradas para siempre. No puede ni imaginarse todo lo que le queda por ver.

La novela parte por tanto de un capítulo primero que promete aventuras sin fin, acción trepidante y grandes descubrimientos. El ciego, los dioseros, el milagro, el descubrimiento de un nuevo mundo… Este primer capítulo me encantó, me dejó con muchas ganas de ver cómo se desarrollaba la novela y, por supuesto, qué sucedía con las relaciones de los tres personajes principales. Porque yo soy una lectora de personajes.

Esa característica de mi modo de leer hace que Dioseros no sea una novela para mí; porque a partir del segundo capítulo la novela emplea un montón de páginas en describir el mundo –los mundos, en realidad- para que nos hagamos los lectores una composición de lugar y una idea del tamaño y la importancia de las cosas. Como todo eso a mí no me interesa en absoluto, pues la novela me ha aburrido mucho.

Está muy bien escrita, mucho. No le quito ni tanto así de valor literario; pero el tema no es el mío. Los dos o tres momentos que sirven para que la trama avance me han sabido a poco; el desarrollo de los personajes me ha sabido a poco ¿Quiere esto decir que están cojos o mal construidos? No, ni mucho menos. Quiere decir que este tipo de novela no es para el tipo de lectora que soy yo.

¿Dejaré de leer las próximas entregas del anillo? Ni loca. Cuando algo está tan bien escrito, hay que aprovechar. Aunque no sea la literatura preferida de una.

#LC Inquilinos, con La Nave Invisible y Adopta una Autora

inquilinosMañana comienza la lectura conjunta de Inquilinos propuesta por La Nave Invisible y en colaboración con Adopta una Autora. Espero, deseo y temo que sea multitudinaria y que los hilos en el Cuaderno Invisible de Goodreads den para tejer un tapiz a lo Penélope. Incluso aunque eso pase, es probable -porque los lectores leemos y a veces dejamos en un segundo plano otras cosas- que se hable poco de las ilustraciones que abren cada relato. Cada una de ellas fue realizada por Jesús Guzmán, un gran dibujante y amigo de cuya colaboración quiero dejar constancia aquí.

Estas ilustraciones reflejan el espíritu aparentemente simple de cada relato. No las perdáis de vista y, si os parece bien, felicitadle por su trabajo en su cuenta de twitter @Pandora De hecho os recomiendo que le sigáis tanto ahí como en su instagram. Su talento para captar la esencia de personajes conocidos y llevarlos a su propio terreno os sorprenderá.

La imagen que es diferente de las demás. más oscura, de un estilo completamente distinto, es obra de un gran ilustrador: CalaveraDiablo. 

Si los estilos de cualquiera de los dos, o de ambos, os han enamorado tanto como a mí, echad un vistazo a su tienda de Zazzle. Seguro que picáis.

Os dejo con las imágenes de Inquilinos. Disfrutadlas.

Personajes LGBT en literatura y la historia de terror que esconde la pregunta de si “meterlos” en mi novela es “natural o no”

FEAT-VIVIRCuestiones previas

Vale la pena empezar este post advirtiendo que yo soy una mujer cishet y que por tanto escribo desde el privilegio. Ese privilegio se manifiesta en cosas como estas, que siempre he dado por supuestas:

  • Yo puedo ir por la calle con mi marido sin que nadie nos mire raro.
  • Yo puedo alquilar una habitación de hotel para compartirla con mi marido sin que me pongan pegas.
  • Yo puedo visitar Moscú y besar a mi marido en mitad de la Plaza Roja sin miedo a que me encarcelen.
  • Yo puedo visitar cualquier país europeo y besar en público a mi marido sin miedo a que me maten o me encierren en un campo de concentración.
  • Yo puedo ir de tiendas por Madrid sin que me expulsen de un centro comercial o sin que me den una paliza. Madrid, capital de España, 2017

Yo no tengo que pedir refugio a asociaciones como CEAR. Quizá no sepáis esto, pero en 2017 se están recibiendo más peticiones de asilo de personas LGBT que son perseguidas por su orientación sexual o por su identidad de género que de personas afectadas por el conflicto sirio.

Todo eso es cierto y, si en el resto de este post ofendo a alguien que no disfrute de todos esos privilegios, agradeceré que me lo haga notar. Porque me parece imprescindible, para acabar con los prejuicios, que todos seamos conscientes de que los tenemos, de cuáles son y de cómo terminar con ellos.

Lo que importa en una novela

Esto es opinable, claro, hablo aquí de lo que a mí me importa en una novela. Seguimos con los listados. Una novela debe:

  • Estar bien escrita. Seguir las normas de la ortografía y la gramática.
  • Obedecer a algún criterio estético (a ser posible el del autor)
  • Contar una historia interesante tanto para el propio autor como para los lectores (en ese orden). Entretener, vaya.
  • Contar con unos personajes no unidimensionales
  • Obedecer determinadas reglas de coherencia interna. O sea, tener sentido.

Se trata de un resumen y se puede hablar de cada uno de esos puntos largo y tendido, pero creo que sirven para establecer las bases de lo que diré a continuación. Seguro que me he dejado alguna cosa, como la originalidad.

Qué convierte a una novela en un panfleto o vehículo propagandístico

A riesgo de quedarme corta, diré que es propaganda toda obra pretendidamente artística cuyo único o principal objetivo sea servir de vehículo a la propagación de una ideología determinada.

¿Es panfletario introducir personajes LGBT en una novela?

No.

Formar parte del colectivo LGBT no es pertenecer a una ideología determinada. Esto queda muy claro, como casi todo, cuando le das la vuelta: ¿determina tu condición de cishet tu ideología?¿no? Pues eso, al revés tampoco.

¿Qué estás diciendo cuando dices que solo se pueden meter personajes LGBT en una novela si se hace de forma natural?

Estás diciendo bastantes cosas que no te gustaría que dijeran de ti mismo. Por ejemplo, estás diciendo que ser cishet es natural pero que ningún otro tipo de sexualidad o de identidad de género lo es. O sea, estás diciendo que las personas LGBT son ANTINATURALES. Que sí, que no es lo que quieres decir, pero es lo que estás diciendo.

Estás diciendo que las historias piden personajes cishet de serie, menos cuando por casualidades del destino piden un personaje LGBT. O sea, que estás diciendo que las personas LGBT son excepción. Esto es muy peligroso. Puede que no lo parezca, pero lo es. Porque casi todo se hace pensando en la mayoría, no en las excepciones. Lo que podría conllevar que la “excepción” que tú dices que es el colectivo LGBT se viera privada de derechos que asisten a la mayoría. Por ejemplo el derecho a firmar un contrato. Por ejemplo el contrato de matrimonio. Por ejemplo el contrato de adopción. O cualquier otro.

Estás diciendo que existe una diferencia esencial entre tú, que eres cishet, y una persona LGBT. Una diferencia esencial, de base, de fondo, una diferencia de las que justifica un trato diferente. Una diferencia que justifica una discriminación. Una diferencia que te hace pedir naturalidad extra a algo que ya es natural.

Porque las personas LGBT son… iba a poner naturales, pero es que no son huevos ecológicos ni quesos con denominación de origen, son personas. E introducir un personaje LGBT en una novela no implica NINGUNA ALTERACIÓN EN LA TRAMA. Ninguna, cero. Nada.

Conan, Indiana Jones o James Bond podrían haber sido perfectamente gays o trans. Podrían haber sido mujeres. Sin problema. Bruce Wayne podría haber sido perfectamente un hombre trans, sus escarceos amorosos y sexuales en sus películas no afectan en absoluto al desarrollo de los argumentos de las mismas. Xena podría haber sido una mujer trans lesbiana y haber tenido hijos con Gabrielle. Marty, en Regreso al Futuro podría haber tenido novio en lugar de novia. ¿Ciudadano Kane? Tal cual. Las novelas de aventuras hablan de aventuras y Ciudadano Kane habla de determinadas cualidades humanas. Como resulta que las personas LGBT son personas, pues tienen las mismas cualidades humanas que ¿quién? Acertaste: que las demás personas. Si estás buscando alguna excusa para contradecir este párrafo es que tienes sesgos de LGBTfobia.

No te preocupes, no pasa nada. Yo también los tengo y escribir este artículo es una forma de hacerme consciente de ellos para eliminarlos.

Ahora, la pregunta del millón:

¿Deben todos los autores incluir protagonistas LGBT en sus novelas?

No. No es un deber.

Cada uno debe escribir lo que le apetezca, que para eso escribe. Pero desde la conciencia de lo que está haciendo. No digas que tus protagonistas no son LGTB porque no sabes nada sobre ellos (son personas, tú eres una persona y te los estás inventando) o porque no te salen. A mí no me sale madrugar, pero me pongo el despertador. Di que no escribes protagonistas LGBT porque no quieres o porque a tu cabeza cishet le resulta incómodo. Di en voz alta que te sientes distintx a una persona LGBT. Y luego ya, si eso, piensa a ver por qué. A lo mejor descubres que es por prejuicios.

Personalmente sólo he escrito una novela con personajes LGBT y lo he hecho porque la novela habla del amor universal. Me parecía una estupidez hablar de amor universal desde la perspectiva del mismo amor de siempre, así que hice el esfuerzo de introducir perspectivas nuevas para mí. NUEVAS PARA MÍ. No vayamos ahora a caer en el error de creer que hemos inventado o descubierto la rueda.

Creo, por último, que es una cuestión de justicia abrir espacios. Creo que dar visibilidad, que normalizar, a las personas que no son cisheteronormativas es básico. Igual que es básico escribir personajes protagonistas femeninos. Igual que es básico dejar de utilizar las enfermedades mentales como objeto en historias de terror (ya sabes, el niño con una discapacidad intelectual que percibe cosas que otros no perciben debido a esa discapacidad).

Es básico salir de todos los clichés.

No es sencillo porque las personas que, como yo, nos asomamos al mundo desde el balcón del privilegio, no nos damos cuenta de hasta qué punto llevamos puestas unas gafas deformantes. Pero hacerlo, hacer el esfuerzo es enriquecedor. Para todos. Y merece la pena.

Para escribir este artículo y publicarlo tal y como está he contado con la ayuda de dos personas: por una parte @Gladiadora Artizar o @GladiadoraT , a quien he pedido asesoramiento para asegurarme de que no metía la pata. Porque está muy bien querer ser aliadx, pero la condición de aliadx no me la puedo dar yo, me la tienen que conceder aquellxs con quienes deseo aliarme. Ella aconseja que a la hora de escribir personajes trans consultemos con dos o tres activistas porque desde el privilegio es muy sencillo caer en transfobadas varias. Estoy de acuerdo.

También me ha ayudado, con una primera revisión y recomendándome a Gladiadora, la autora Andie Villar, que publicó hace unos días este artículo y a quien podéis encontrar en twitter, justo aquí.

 

#CerberoMadrid. Una experiencia metaliteraria en varias dimensiones.

FEAT-VIVIREditorial Cerbero invadió Madrid el pasado fin de semana. Invadió bares, parques, ferias del libro y locales autogestionados. Invadió sobre todo con permiso y con cierta inconsciencia. Doy gracias por esa inconsciencia que es sinónimo de ganas, o sea, que es sinónimo de ilusión pero sin la carga de cursilería asociada  (o que yo le asocio).

Esta es la crónica personal, y ojalá que transferible, de mi paso por este fin de semana y del poso que este fin de semana  ha dejado en mí. Otros habrán tenido otras experiencias y las contarán, o no. Otros habrán construido otras opiniones y las expondrán, o no. A mí me gustaría que lo hicieran.

Vayamos con los hechos:

Viernes 19 de mayo: presentaciones en el Beer Station

BEER STATION 1

Y digo presentaciones refiriéndome no solo a las de los libros de Cerbero, que eran las que se anunciaban en el cartel, sino a todas las demás. Por ejemplo lo de “Hola, me presento, soy Alicia”, que por fin pude decirle cara a cara a Marta Junquera. Hablamos poco porque somos mujeres de hábitos y por las redes también hablamos poco. Mi percepción es que poco fue suficiente. Me gustó Marta.

Me reí con Alberto Caliani. Esto seguro que es poco original, porque a mi alrededor todos se reían con Caliani, pero si tengo que elegir entre ser original y contar la verdad… Pues eso, que me reí mucho. Conocí también al señor que no tiene Facebook, que es muy discreto y nada intrusivo y habla muy bajito y solo bebe Heineken. Que diga lo que quiera: yo vi cómo se metía al menos cuatro botellines de Heineken entre pecho y espalda. Una cosa loca. Reconocí a Virginia de la Puente de puro churro (porque soy una horrible fisonomista) y lo curioso es que todos ellos y todos los demás me trataron como si también me conocieran. Fue una extraña sensación. Extraña y agradable, como apoyar la espalda en el radiador una tarde fría de invierno.

Luego llegó la charla acerca de identidad y género y un poco más tarde llegaron las presentaciones, las de los libros. Hablamos mucho desde detrás de la mesa iluminada con luces de color rosa que a mí me daban ganas de arrancarme por el Express Yourself de Madonna; pero lo mejor fue lo que hablaron desde fuera. Un público activo que daba ganas de achucharlo. Mi sensación es la que me queda siempre después de hablar en público: seguro que he dicho mucha tontería, pero bueno, la gente se reía en lugar de huir despavorida, así que no debió de ir del todo mal.

A mi derecha Lola Robles, muy ducha en poner los puntos sobre las íes, puso unos pocos y habló de identidades sociales. A mi derecha Miguel Santander tuvo que hacer lo posible para moderar lo inmoderable –qué delicia de hombre, qué modales, qué saber estar, hoygan- y más a mi izquierda Eduardo Vaquerizo habló con una especie de dejadez chispeante que me recuerda a algunos cómicos de esos que las matan callando. No soy capaz de dar con el que es.

Todo esto a media luz (rosa) y a la vera de cervezas varias. Puede que el público, de hecho, no huyera  porque había cerveza.

BEER DOS

Cuando la cosa estaba a punto de acabar, apareció Nieves Delgado y puso sus puntos también, pero sobre las IAs. Como Nieves es mi madre adoptiva en esto de adoptar a una autora 8que lo he repetido mil veces y me creo que lo sabe todo el mundo, pero lo mismo no, así que lo enlazo), y como hemos hablado mucho estas últimas semanas por la cosa de compartir eventos y editorial, tenía yo mis nervios agarrados al estómago. Pero la verdad es que Nieves es muy dulce (calla, loca, dirá. Por mucho que sepa que no soy yo de las de callarme). Dulce, asertiva, inteligente y observadora.

Durante la charla y más tarde, durante las cervezas, apareció Virginia Buedo. Alegrías te da la vida donde y cuando menos te lo esperas. Virginia presenta el día 25 en Alicante un libro de prosa poética. Alicantinos, acercaos a verla. Tiene mucha pinta de merecer la pena.

virginia

Amigos a los que hacía tiempo que no veía, amigos nuevos, amigos menos nuevos. Me sentí arropada y querida y aceptada que son cosas que por lo general no me siento.

Además (cof, cof) se vendieron todos los ejemplares de Barro que Israel Alonso acarreó con paciencia y donosura.

Sábado 20 de mayo: PIC NIC

¿Quién me lo iba a decir? Se juntó un puñado de gente amable y encantadora interesada en la tortilla sin cebolla y en la literatura. Siento infinito no recordar los nombres de todo. Lo siento mucho, muchísimo. Se acercó Amaya, mi compañera de curso de corrección de textos. Habría que mencionar a Teo Palacios que va por ahí sirviendo de nexo para que se conozcan gentes majas y adorables. Vino con Rafa, otro de esos raros especímenes amables y divertidos J. Pero también dos jugadoras de quidditch (ellas dicen que quidditch muggle, pero yo digo que no hay quidditch sin algo de magia, aunque sea residual), una empresaria en ciernes, Raúl Atreides con su patinete y su hija, @luluvonflama, que me tuvo engañada toda la mañana y mucha más gente. Con algunos ni siquiera crucé palabra. También vino mi amiga María, un cielete. Y… bueno, también se vendieron todos los ejemplares de Barro, así que Israel cada vez acarreaba menos.

PICNIC 2

Fue una mañana divertida, distendida, trasnshumanista, con galletas y un bollo malogrado. Creo que disfrutamos todos. Bueno, sé que yo disfruté mucho.

Sábado 20 de mayo: Feria del libro de Tres Cantos

O demostración empírica de que se puede decir casi casi casi lo mismo que se dice en tres horas usando solamente media. Fue rápido, intenso, y un poco loco. Tres Cantos es un lugar lleno de mosquitos que ahora viven mejor alimentados. También es un lugar donde la Librería Serendipias hace la vida más bonita y mejor.

Se nos cayó un señor de una silla y hubo un momento estelar en que la mitad de la sala estaba ocupada por mi fandom particular (marido, tías de mi marido, amiga de las tías de mi marido). Cada uno se sube la autoestima como considera. Y, bueno, algo vendimos. Más de lo esperado a decir verdad.

Fue en Tres Cantos donde me fijé por primera vez en las manos de Nieves Delgado, de dedos huesudos y alargados que mueve como alas articuladas de mariposas. Nieves hablaba y yo le miraba las manos y pensaba: si las subiera un poquito y el público las viera daría igual lo que dijera, porque son manos hipnóticas. Algo escribiré acerca de esas manos.

Aquí conocí al Sr. cascales, al Ser. Valenzuela y al inefable Sr. Redwood. Por favor, perdón por todos los nombres que no recuerdo. Por favor, por favor, por favor.

Domingo 21 de mayo: Eskalera Karakola. Presentaciones, feminismo y diálogo

karakola 2

Por fin alguien ha teorizado como es debido acerca del Viaje de la Heroína y no acerca del Viaje del Héroe. La semana que viene, creo, si no lo entendí mal, presentarán en el mismo sitio un libo de Elisa (no recuerdo el apellido pero subsanaré esto en breve) al respecto. Se habló de muchas cosas, pero esta es para mí la más importante.

Javier Castañeda de la Torre nos presentó y preguntó y resultó que Barro es fantasía Weird. Lo mismo lo es. Yo olvido enseguida lo que escribo, así que a saber lo que hay en esas pocas páginas.

Dos horas y media de charla y el aletear de las manos de Nieves no me deja recordar la mayor parte… En cualquier caso, salí con una larga lista de nombres y de puntos de vista. Amaya regresó a vernos, Virginia Buedo volvió a destacarse entre el público y luego todo se acabó.

En definitiva: un buen fin de semana que hace que este lunes se vea como borroso, como irreal. Y es que, ya me lo temía yo, nada es mejor que las cosas que no existen.

karakola 1

Ah, y soy como el jamón cocido, que tiene trazas de cacahuetes, pero yo con asperger. Y también soy una bestia mediática. Me voy a comprar un disfraz de leona, para la próxima 😉

Ahora soy una gatita agotada, pero pronto rugiré.

Abrazos y miles de gracias a todos. Con mención especial a Cristina Jurado, que no estuvo en  carne y hueso, pero que no nos dejó de la mano ni un momento. Corresponsal en Dubai para las redes sociales de Cerbero y media alma mater del vento.

 

 

#LCInquilinos: Entrevista a Alicia Pérez Gil

Esta es la entrevista que he contestado para la iniciativa “Adopta una Autora”.

No podría ser, en este momento, más feliz. Mañana si eso igual sí, pero en este momento no 🙂

Adopta una autora

Entrevistamos a Alicia Pérez Gil con motivo de la lectura conjunta que realizaremos junto con La Nave Invisible durante el mes de junio. Para más información, seguid este enlace y buscadnos en las redes sociales con #LCInquilinos.

LC-inquilinos-adopta-nave-alicia Diseño de María Teresa (@MariaT0)

Hola, Alicia. Muchísimas gracias por dejar que te entrevistemos. Dinos, ¿cómo, cuándo y por qué empezaste a escribir?

¡Hola!

Llevo contestando esta pregunta dentro de mi cabeza desde que tuve la osadía de imaginar, por primera vez, que quizá en algún momento publicaría un libro. Empecé a escribir a los doce años. Fue una entrada de diario en una agenda que regalaba la SuperPop (sólo entes antediluvianos sabrán de lo que hablo). La noche anterior había tenido mi primer sueño erótico y el cuerpo me pedía, extrañamente, dejar constancia. Desde entonces he escrito páginas y páginas de diario.

Durante la adolescencia necesitaba escribir dos tipos de textos: los…

Ver la entrada original 1.014 palabras más

Barro: una novela corta que sí, es mía y no, no es de terror.

FEAT-ESCRIBIRSiguiendo con mi particular manera de hacer las cosas, o de no hacerlas, he olvidado usar el blog para lo que vale; es decir, dar noticias importantes.

Ahora la siguiente frase se pone rebelde porque ¿cómo dices que has publicado tú primer libro con una editorial? Hola, queridos: He publicado un libro.

Supongo que sí, que así es: He publicado un libro. Una novela corta de género fantástico y título Barro, escrita por mí, forma ahora parte del catálogo de Editorial Cerbero, a decir de su fundador, la mejor del mundo entero.

Editorial Cerbero no es cualquier editorial, sino una editorial honesta, con un sentido de la justicia autor-editor-lector. Una de esas editoriales, cuervos blancos, que hacen su trabajo y dejan que el resto de la cadena lleve a cabo el suyo.

Barro por su parte es la primera parte de una trilogía de novelas cortas que hablan sobre la búsqueda de la libertad a través de la búsqueda de la identidad. Si bien esta primera entrega se enmarca dentro de la fantasía, la segunda puede considerarse ciencia ficción y la tercera será de terror.

Habría que dejar claro cómo se aplica el sustantivo trilogía a estas tres novelas que no tienen en común más que el tema: no comparten personajes, ni mundos ni estilo. Pero hablan de la búsqueda, del viaje y de la relación de uno con el mundo. Entre las tres se crea un ciclo de despojo, encuentro y destrucción a varios niveles.

Tal como dice la sinopsis de Barro,

Alicia sabe qué llevará consigo y qué no cuando sus padres deciden cambiar de casa. Sin embargo, hay algunas cosas que quedan fuera de su alcance, como su hermana, su gemela problemática recluida en un centro especial, la única persona a la que quisiera tener a su lado en su nueva vida. Dispuesta a recuperarla, emprende un viaje más allá de las fronteras de lo real, al otro lado de la bruma de los sueños, donde cada uno de los objetos que ha guardado con ella demostrarán su auténtico poder. Y los necesitará, porque en el propio viaje se verá despojada de todo lo que la convierte en Alicia, incluido su propio nombre.

¿Fantasía?

Sí, fantasía sin elfos cursis, sin enanos mineros, sin hobbits, sin dioses, sin soluciones mágicas. En el mundo al que Alicia llega huyendo del conejo blanco, existe la magia, pero no es una magia al uso. La magia representa lo que los otros saben de la protagonista, que lo pierde todo, hasta el nombre, antes de encontrarse a sí misma. A medida que encuentra su verdad se opera un determinado tipo de magia. Hasta el momento del renacimiento.

Pero no hace falta que me extienda en explicaciones, porque este fin de semana vais a tener mil y una oportunidades de oírme, a mí y a mis compañeros de editorial, hablar de mi libro, de los suyos, de la identidad, de los viajes iniciáticos y de lo que se os ocurra. Editorial Cerbero ha preparado un programa de lujo. Este es el cartel. Espero veros a todos. O al menos a muchos.

PROGRAMA CERBERO IPROGRAMA CERBERO ii