Dios y/o las JMJ

por Alicia Pérez Gil




Yo lo he pasado mal con las JMJ. El sábado casi me echo a llorar mientras veo parte del discurso del papa que se permitió, ante un millón y medio de personas en directo y ante mucha más gente por televisión, acusarnos a los no católicos de estar viviendo mal.

Yo creo profundamente en que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, creo que todos tenemos derecho a escoger cómo y cuándo queremos morir, creo que hay situaciones en las que un nacimiento no es motivo de alegría. Creo que los preservativos salvan vidas.

Creo también que cada uno es libre de profesar la fe que le parezca y que puede hacerlo en público o en privado; pero que el hecho de que se manifieste públicamente una creencia no debe significar que la religión se convierta en un acto o en una serie de actos públicos.

Me cuesta mucho creer que el ser humano nazca, crezca, se reproduzca y muera de manera espontánea y azarosa. No sé cual es el sentido de la vdia, aunque me inclino por las teorías que hablan de lugar de paso y de periodo de aprendizaje. Por supuesto, ni sé a dónde vamos ni tengo la menor idea de dónde venimos. Por eso es todo una pura cuestión de fe.

El Nuevo Testamento es un texto inspirador lleno de buenas cosas, de modelos de vida, de generosidad y de sacrificio    -con sentido- que merecen ser conocidos por todos y respetados y admirados y repetidos. Pero Cristo, a quien he amado mucho aunque ahora nuestra relación sea distante, no es patrimonio de la iglesia católica. No puede serlo y, sobre todo, no debe serlo.

La religión, la fe, la caridad, la generosidad no pueden estar institucionalizadas. Ningua organización debería poder influir así en las personas. La religión, la fe, deben profesarse desde sí mismas. Debe haber predicadores, pero no iglesias. Deben difundirse todas las fes, debe ser posible escuchar todos los mensajes y debe ser posible escoger el preferido.

Es verdad que me siento tonta y muy ingénua, pero creo que si no se permitiese institucionalizar las religiones, si no se permitiesen templos ni colectas, si la religión fuese únicamente una forma de vida y un código de comportamiento, entonces tendría sentido.

La iglesia está jerarquizada, la jerarquía implica poder. Si hay poder en juego, hay corrupción. Si hay corrupción no hay ni santidad, ni siquiera espiritualidad. Una de las cosas que casi hacen que se me salten las lágrimas fue ver a unas chicas entusiasmadas con ver al papa que decían que era el vicario de Cristo en la Tierra, el representante de Dios. No podía entenderlo, no podía creerlo ¿es que no saben que es un señor elegido por sus pares para representar a la iglesia y los intereses de la iglesia? ¿Es que Cristo necesita un representante?

Dios, el de cada uno, vive en cada uno y está representado por cada uno de nosotros. Dios no necesita intermediarios. El ser humano, cada ser humano, es Dios. Dios no necesita oro, incienso ni mirra, ni 200 confesionarios en el Retiro ni un Via Crucis a destiempo. Dios es mucho más que la iglesia y me parece una presunción insostenible y muy ofensiva que la iglesia se arrogue su representación.
Más allá del gasto público o no, de los errores de los miembros de la iglesia, de los delitos incluso o de que esté organizada de forma discriminatoria, lo que más me ofende de todo este asunto es que se permita e incluso se premie a una institución que se ha apropiado de Dios, como si Dios fuese una moneda rara o una antigüedad valiosa cuando Dios está vivo. Dios vive es todas y cada una de las tazas de té que nos tomamos a lo alrgo de la vida.







A nice cup of tea!
 How I relish its versatility.
 The way it restores and revives me in the morning
,Calms and comforts me as I prepare for bed,
Shared so easily with friends,
consolingly familiar whenI’m alone,
It’s warmth a constant blessing.
And I take it all for granted,
forgetting the miracle ofgrowth and harvest,
The painstaking labour that brings it to my cup,
The way this everyday drink connects me to people all Round the world.
As I add water to my teato release all it’s goodness,
all its potential,so I pray for the splash of your living water in my life,
Lord,releasing all I have to offer in your name.
As I drink my tea, sweetened with your love,
bless those for whom it is a livelihood,
and stir up in me your thirst for justice.Amen
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