Gracias siempre

por Alicia Pérez Gil


Iba a escribir una entrada de blog quejicosa, agorera, triste, oscura, pesimista, lacrimógena y victimista acerca de cómo los jefes convierten a sus empleados en malos empleados.

Entonces ha aparecido una compañera de otro departamento, me ha hecho una pregunta, se la hemos trasladado a mi jefe, mi jefe ha reaccionado según es su costumbre y mi compañera le ha respondido con una sonrisa.

Bea es una chica guapa y sobre todo es una chica dulce y muy agradable. Su misión de hoy no era sencilla y de ella tampoco depende el futuro de la compañía, pero  la ha realizado de forma eficiente, fluida. No sé cómo de satisfecha está ella con su trabajo, pero lo hace y sonríe mientras lo hace. Lo hace y consigue que la vida de los demás sea un poco mejor.

Y eso me ha abierto los ojos.

No sé cómo suceden estas cosas. Sólo sé que he visto a Bea, lo bien que le queda su camisa de rayas rosas, el pelo liso, la sonrisa y me he dado cuenta de que aunque sólo fuera por Bea, venir a trabajar aquí merece la pena. Y una vez formulada la idea “aunque sólo”, ha sido como si se abriese la caja de Pandora de las cosas buenas que tiene trabajar aquí.

Trabajar aquí me enseña el valor de la autosuperación, de la humildad, del esfuerzo. Y no me refiero a esforzarme por hacer las cosas bien para que me las recompensen, sino al esfuerzo de levantarse cada mañana cuando el cuerpo te pide que no te muevas. Me refiero a la humildad que viene de la mano con la aceptación de que para llevar a cabo mi trabajo necesito el trabajo de otros.

Trabajar aquí me enseña cosas, actitudes y valores que a veces me niego a aprender. Porque he vivido muchos años  fiel a la creencia de que soy muy buena, tan buena que puedo con todo, que si yo no lo hago no se hará, que los demás vivían un par de peldaños por debajo de mí.

Me da mucha vergüenza saber esto. También me alivia.
Y espero que me ayude a ser mejor persona. Curiosamente tras escribir la frase anterior me ha llegado la convocatoria para una entrevista de trabajo que estaba esperando y cuyo retraso me tenía muy nerviosa.

Espero que este sea sólo el principio de otro trozo nuevo de Alicia.
Esta noche me lavaré con un jabón precioso que me regalaron en Navidad y con cada jirón de espuma desaguaré una idea limitadora.

Gracias.
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