Carta a la autora: la bruja debe morir

por Alicia Pérez Gil

Querida señora Rowling:
Me disculpará que no me ande con rodeos. No he leído aún más que unas pocas páginas de la Piedra filosofal, pero he visto 6 de las 7 películas de Harry Potter que mi cuñado le compró a mi hermana por algún motivo y he comprendido por qué Harry Potter es ya un clásico. La felicito por el éxito obtenido. En los tiempos que corren no es fácil encontrar una obra de las características de la suya.
No obstante, y confió en que no se ofenderá usted, debido a que como espectadora he avanzado mucho en su historia pero como lectora estoy apenas en el comienzo de la misma, me gustaría darle algunas claves para mejorarla. Quizá le resulte trabajoso introducir estas pequeñas modificaciones, pero confíe en mí: el resultado habrá valido la pena.
Para empezar, desperdicia usted un villano. Verá, en España no ha mucho tiempo que vivía un señor apellidado Escobar que creó un personaje llamado Peloto: moreno, nariz grande, asquerosamente rico… Peloto se dedicaba a aguarles la fiesta a los gemelos Zapatilla: Zipi y Zape, muy similares a sus gemelos Weasley e igual de pobres. Draco Malfoy merece un desarrollo superior al de Peloto. No está bien que tenga al pobre chico soltando brabuconadas durante tres libros y que en el cuarto intente convencernos de que el muchacho tiene un trasfondo, una conciencia y un sufrimiento que ni el de Nuestro Señor en Getsemaní. Y si no le apetecía desarrollar el personaje, no haberlo creado. Está usted a tiempo puesto que en mi lectura no he conocido aún a Harry, imagine lo que me queda para que aparezca Malfoy.
Por otra parte, es verdad que incluso el novio más perfecto tiene un amigo insoportable, pero no es necesario que Ron sea tan Ron. Harry no es ninguna maravilla y ya estamos todos un poco cansados del perfil de Lisa Simpson aplicado a niñas. Las niñas pueden ser inteligentes sin ser repelentes y los niños pueden atesorar una gran calidad humana sin ser más tontos que Abundio. No digo que Ron fuera a cortarse una oreja porque la tenía repe, pero coincidirá usted conmigo en que poco le falta.
No haré ningún comentario sobre Gandalf ni sobre el anillo único. Los fans auténticos sabemos reconocer un homenaje cuando lo vemos. Además, en una escuela de magia es lógico que el director sea un valar (sí, yo sostengo que Gandalf era un valar y como esto no es el foro de ESDLA no creo que nadie vaya a tirarme nada a la cabeza). Está bien que muera y confió en que pasado mañana no me lo resucite usted. Dumbledore ha muerto ¡Viva Dumbledore!
Está bien, hablaré un poco del anillo transformado en colgante-reliquia: yo la entiendo, señora Rowling e incluso celebro su ocurrencia, pero usar el anillo para que Frodo, Merry y Pippin se digan cosas feas no está bien. Ya en el Cáliz de Fuego Ron había dado muestras de humanidad con aquel arranque anti Harry. Además, a nadie le gusta Harry, creo que ni a usted. Está bien, es una buena cosa, que los protagonistas del lado de la luz tengan algún doblez. Déjeles que se peguen sin poner como excusa la malísima influencia de you-know-who, mujer. Luego las cosas se arreglan y todo es más limpio y sano.
Sólo me quedan dos sugerencias que hacerle. La primera de ellas y más importante está en relación directa con el título de la carta: La bruja debe morir. La bruja. La que muere es la bruja. NO EL ELFO DOMÉSTICO.
¿Quién se ha creído usted que es? ¡Ah, sí, la autora! Pues sepa usted que eso no la excusa. Dobby es útil, es tierno, es divertido y es el único que le saca las castañas del fuego a Harry por una razón de peso. Cierto, el calcetín no pesaba mucho, pero las cadenas sí ¿De qué sirve la muerte de Dobby? ¿Qué aprende nadie con eso? Déjelo usted malherido si quiere, que ya vendrá quien tenga que venir a curarle, pero ¿matar a Dobby? ¿Qué clase de monstruo sin corazón es usted, señora mía?
Que le quede claro: Si cuando llegue a Las reliquias de la muerte Bellatrix le lanza un puñal a Dobby y Dobby muere no volveré a llorar, no. Pero usted quizá sí. No es una amenaza. Es una promesa.
Estoy incluso dispuesta a aceptar que Severus Snape, mi personaje favorito, sea malvado. Le concedo eso, señora Rowling, pero mate usted a quien merece morir o a quien debe morir, y déjeme a Dobby en paz.
Calculo que en seis semanas sabré si ha puesto usted en práctica mis recomendaciones. Hasta entonces me depido de usted atentamente.
Con mucho cariño:
Alicia Pérez Gil
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