Black Mirror 2: 15 million merits

por Alicia Pérez Gil

O de cómo las obras maestras son posibles en televisión y, sí, en la actualidad.

Pasen y vean

El viernes por la noche, sin mantita y sin saber con exactitud lo que me esperaba pero con la certeza de que sería bueno porque ya había visto el primer capítulo de esta miniserie británica, encendí mi reproductor de DVD y mi televisor para ver Black Mirror 2: 15 million credits.

Para los que disfrutan con los datos técnicos y todo lo demás, sabed que está todo en la Wikipedia. Bueno, y en el enlace de Channel 4 que he colocado justo debajo del título de la entrada.

En fin, pues desde el viernes ando en crisis literaria. 15 million merits cuenta una historia muy muy simple : en un futuro que no parece demasiado lejano la gran masa ciudadana vive para pedalear. Durante un número de horas indeterminado la gente pedalea en unas bicis estáticas que generan energía. Cuanta más energía generan más méritos acumulan. Con esos méritos -llamémosles puntos- pueden comprar aplicaciones que harán sus vidas más cómodas y sofisticadas.

Nada en este mundo es real. O al menos el capítulo no nos muestra nada real, nada hecho de materia orgánica, excepto las personas. No hay paisaje. La hora entera de película transcurre en la zona de las bicis, el comedor, el cubículo del protagonista y el plató de televisión donde tiene lugar un concurso de talentos.

Este concurso es la única manera de salir del círculo de pedaleo que tienen los pedaleadores. Si juntan quince millones de puntos pueden comprar un número para participar en el concurso.

No voy a contaros más sobre el argumento, pero sí quiero decir que la historia es sobrecogedora. Con muy poco diálogo, sin efectos especiales, estructura lineal, personajes comunes… con esos pocos medios el director -el mismo que hizo Dead Set, los zombie adictos le recordarán- echa mano de talento en estado puro y construye una película que no tiene desperdicio.

1.- Presentación de personajes
2.- Los personajes interactúan
3.- Uno de ellos trata de cambiar el estado de las cosas
4.- Resultado imprevisto que trastorna al protagonista
5.- Secuencia de superación personal (vista centenares de veces)
6.- El protagonista desarrolla su plan de venganza
7.- Resultado final.

En serio, la película no tiene nada más y se las ha apañado para generar(me) un rango de emociones que fue desde el desconcierto inicial, la indignación y la esperanza hasta unos límites de estrés poco recomendables a mitad de metraje. De ahí en adelante mucha inquietud, mucha pena, mucho asco y luego, durante dos días, catatonia.

Y tras dos días de muerte cerebral os recomiendo a todos que veáis la serie y que aprendáis a contar historias así de bien.

Yo me voy a hacer garabatos. Cuando tengo la suerte de encontrarme con obras tan buenas caigo en la cuenta de hasta que punto las ínfulas esas de las que hablaba en mi última entrada son justo eso: ínfulas.

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