De pollos: el artículo definitivo

por Alicia Pérez Gil




Muchas personas de mi generación y de generaciones cercanas a la mía hemos crecido con una carencia cultural grave que nos ha afectado de maneras diversas. La mayoría de nosotros ni siquiera sabíamos de esta carencia, unos pocos sí. Los que pertenecemos a este segundo grupo hemos optado por dos actitudes distintas: obviarla o hacerla evidente. La carencia, quiero decir.
Hoy hablaré de Popeye y García Márquez, sí, pero antes tengo que dejar claro que siempre fui una gran consumidora de productos infantiles vía televisión. Mi padre construyó conmigo, fascículo a fascículo, la granja de Petete –hasta que las inundaciones que asolaron el país Vasco en 1983 asolaron también nuestra granja-, llevaba una cartera de Heidi al cole y no me perdía Barrio Sésamo. (La cartera y el Barrio Sésamo se refieren a mí, no a mi padre. Aclaración necesaria tras releer frase mal construida.)
Esos son mis antecedentes y por eso me siento capacitada para denunciar, sin temor a equivocarme y asumiendo las represalias, que Big Bird NO es el mismo bicho que Caponata. En España no ha habido NUNCA camisetas de Caponata. El merchandising del Barrio Sésamo ha aparecido sólo en época muy reciente y por eso todos los que vestimos pijamas de Epi y Blas, camisetas de Triki y sudaderas de Elmo compramos productos de Sesame Street.
(Fijaos que vestimos y compramos son la primera persona plural tanto del presente de indicativo como del pretérito perfecto simple ¡Ah, el lengüaje!)
Por ser más específica aclaro que Caponata no es amarilla, no es de fur suave y no lleva medias a rayas rojas y naranjas. Ese es Big Bird. Caponata era rosado-anaranjada y llevaba medias de colores, de muchos colores –aunque no he encontrado imágenes de su mitad inferior-.
Yo lo supe siempre, desde el primer momento. S-I-E-M-P-R-E. Pero otras personas que también lo sabían se escondieron, se negaron a dar la cara y permitieron que los demás, los que creían que los dos pollos eran el mismo pollo se rieran de mí y me llamaran cosas que no recuerdo pero que seguramente hoy traduciría como gafapasta pedante y similares. Los niños son crueles.
Y, ahora sí, me voy a escribir lo de García Márquez y Popeye

Estos, por cierto, son los aspectos de Caponata y Big Bird:


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