Regina Roman no lleva tilde

por Alicia Pérez Gil




Llevo un rato de los largos pensando qué puedo decir de Regina Roman (sin tilde, sin tilde, sin tildeeeeeeee) que la haga justicia. No se me ocurre nada.
Lo obvio es una lista de las cosas que he visto de ella. No me atreverá a afirmas que esta lista es lo que Regina ES. A ella no le gustaría. Compartimos, al menos en parte, una manera peculiar de ver la vida y de vivir el mundo en la que no caben descripciones estáticas. Las personas son lo que son: personas. Y la mayor parte del tiempo están de una manera o de otra. Dependiendo de dónde, de cuándo y de con quién.
Yo he visto cosas de Regina Roman (que sí, que es sin tilde) que me gustan mucho: la he visto optimista, alegre, desenfadada, fresca, con toda la energía que hace falta para sacar el planeta de su eje. La he visto guapa, guapa, guapa, divertida, sofisticada, elegante, comprometida, responsable, cercana, profesional…
Antes de hablar con ella, antes de embarcarnos juntas, con las otras cuatro amazonas del Apocalipsis, en esto de subirnos a unos tacones a escribir, me daba un poco de miedo. Lo reconozco. Va a ser verdad que escribo mucho la palabra miedo, vaya por Dios. Pero es cierto que me atemorizaba un poco esa rubia que jamás escribía una coma fuera de sitio, que tenía los sustantivos tan bien amarrados como los verbos, y cuyo fondo de armario dejaba al mío a la altura de una media suela.
Es eso que me ocurre –no sé a vosotros- cuando me encuentro con alguien que hace las cosas no sé si bien pero, en todo caso, como a mí me gustaría hacerlas. De ella han dicho que va de Diva. Se me escapa una sonrisa cuando lo recuerdo. Una diva con aspecto de Afrodita a la que no se le caen los anillos por poner una lavadora. Una diosa moderna, supongo.
Regina Roman (Por tercera vez: no, Roman sin tilde. Más como Polanski que como un señor de aldea. Cosas de la herencia paterna) se presenta hoy en Con un par de tacones. Habla de su pasado, de su presente y de un maléfico plan a corto plazo para echar una mano a quien la necesite. Y lo hace como es ella: con frescura, con alegría, con la mirada puesta en mañana y desde el presente, que es lo único que existe.
Un beso para Regi y una palmadita en el lomo para ti, que vas a hacer click en el link de ahí arriba y te vas a encontrar con una mujer que merece cada segundo que inviertas en ella (y todos sabemos que el tiempo es mucho más valioso que el peso de nadie en oro).
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