Cumpleaños feliz, querido profe

por Alicia Pérez Gil



Anoche vi una película que me tuvo en vilo hasta el final. Bueno, hasta justo antes del final. Una en la que el malo no se redime, los buenos lo pasan muy mal y de verdad te tiene con el corazón en un puño. Además, cuando se salvan no sucede por arte de magia, lo que es de agradecer.
Sin embargo no puedo hablaros de Toy Story 3 porque resulta que hoy es el cumple de JRR Tolkien; más conocido en los últimos años por la aberración cinematográfica que PJ Jackon perpetró contra El señor de los anillos que por la novela. En fin. Y no, no voy a emprenderla contra las películas, que tengo recientitas porque las he visto durante las fiestas, hoy toca darle caña al propio Tolkien. Aquí hay para todos.

Tolkien, en su profundo maniqueísmo, se permite el lujo de crear un malo fuente de todo mal en el que cebarse. Porque sin conflicto no hay novela. Que no es que yo se lo reproche. A mí deme usted un buen villano y yo besaré el suelo sobre el que pisa, pero no me haga trampas.

Dice el Silmarillion en sus primeras páginas que Iluvatar creo a los Ainur utilizando para cada uno de ellos una parte de sí mismo. Melkor es un Ainur, luego Melkor está creado con una parte de Iluvatar, luego no sería tan bueno el Dios de Tolkien.

Como este Dios, llamémosle con su nombre común que es más cortito: Eru; como Eru era un dios muy metafórico y delicado, no da órdenes a sus ángeles, sino que les propone un tema y les pide que lo interpreten  cada uno según lo entiende y usando de las muchas virtudes que les ha conferido. Queda claro que a Melkor le da más poder que a los demás (lo dice). Los ángeles se ponen a tocar y les sale la cosa niquelada. Peeeeeeeeeeero, Melkor, dotado con más capacidad que los otros, además de hecho a base del reverso tenebroso de Eru, trata de hacer que su parte de la melodía suene más alta. Eso crea una discordancia, Tolkien dixit.

Eru se levanta, sonríe, cambia el tema y el asunto se repite. Hasta tres veces. La última ya muy mosqueado porque, además de desobediente civil, su angelito debía de tener cierto carisma: algunos ángeles se desaniman y otros siguen los acordes nuevos. Pero bueno, Eru es Eru, pega un puñetazo en su divina mesa y suelta aquello de que mientras estés en mi casa tocarás lo que yo te mande. De paso aprovecha para avergonzar a Melkor. Fruto de esta vergüenza surge el rencor.

A partir de ahí la cosa se tuerce. Que si quiero dominar la tierra, que si creo a Ungoliant y me cargo los arbolitos de Valinor, que si te torturo unos elfos y creo unos orcos…

Pero ¿Se tuerce realmente la cosa? Vamos a ver, a Eru le gustaban rubios, andróginos y de piel blanca como la niebla. Crea a los elfos y a los hombres y los manda a poblar la tierra. Y eso es bueno porque él dice que es bueno. Crea a Melkor, un tipo muy poderoso, hecho de su misma esencia, con capacidad para el librepensamiento, con urgencia creadora y, en lugar de explicarle en qué se equivoca o por qué se equivoca –en realidad ni siquiera comete errores, se limita a actuar según su naturaleza, una naturaleza que comparte con su padre-, le ridiculiza e intenta aplastarle.

Iluvatar se equivoca igualito que se equivoca dios al Crear a Lucifer. Pero no, los fans de Tolkien, los fans del bien y los fans de Dios no pueden admitir nada de esto. Dios no puede equivocarse. Y mucho menos dos veces: la primera en la creación y la segunda en no destruir su creación. Por eso nos inventamos el libre albedrío y justificamos así cosas absurdas como que el propio Eru no coja el anillo de poder, lo estruje a base de bien y castigue a su hijo a cavar agujeros hobbit hasta que reflexione en lo que ha hecho.

Pasemos ahora al asunto de la tortura. Los orcos son, según esas primeras páginas del Silmarillion, las peores criaturas creadas. Pues no lo tengo yo muy claro. Y no porque me caigan fatal los Sacovilla Bolsón, que también, sino porque los orcos solo son malos por comparación: se les representa tontorrones, malvados, oscuros, sucios y bajitos. En contraposición a los elfos, de quienes “descienden”. Pero ¿Qué es la tortura? ¿Es tortura la enseñanza de nuevos principios? ¿Y si Melkor no los hubiera sometido a tormento físico estilo inquisitorial sino que les hubiera mostrado, como el que no quiere la cosa, la hipocresía de Dios, que ha creado algo casi tan perfecto como él mismo y luego no lo ha dejado prosperar.

¿Por qué los pueblos que obedecen los designios de Dios son los pueblos libres mientras que los que siguen los designios de Melkor son una panda de gentuza oscura, sometida y etc? ¿No son ambos bandos iguales?

No, no se trata de que Melkor sea un santurrón, sino de los motivos que se nos ofrecen para justificar su supuesta maldad. A mí no me parecen suficientes. Es verdad que atar al señor aquel para que contemplara sus atrocidades (los crímenes de guerra no dejan de ser crímenes por ser de guerra) no parece muy de buena gente; pero es que su propio padre había azuzado a su cohorte de HERMANOS contra él, había condenado su creación primera y solo porque Melkor, al contrario que todos los demás, había rehusado someterse.

Que nadie intente convenceros de lo contrario: a Eru le salió el tiro por la culata y no estuvo a la altura…
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