Amazon, lectores, libreros y los cuernos del Diablo

por Alicia Pérez Gil

¿Quién se ha llevado mi queso?

Amazon, sonrisa, indle

Acabo de enterarme de que “La casa del lector” ha firmado un acuerdo con Amazon para montar un chiringuito en mitad del Matadero, en Madrid, donde se prestarán dispositivos Kindle con títulos tan jugosos como “Los juegos del hambre” o “El tango de la guardia vieja”.

Pero, para que nos entendamos todos, dejemos claros algunos puntos:

1.- ¿Qué es “La casa del lector”?

Pues, según el ¿Quiénes somos? de su página web, La casa del Lector es un gran centro cultural que hará de los lectores y la lectura sus protagonistas fundamentales. Un lugar desde el que experimentar con la lectura, sus nuevas manifestaciones, su promoción, la formación de sus intermediarios.

2.- ¿En qué consiste el acuerdo?

En su página web no dice nada y en las redes se lee, vía El confidencial, lo dicho, que la fundación va a prestar los dispositivos de lectura con determinado contenido grautíto; por ejemplo, la novela de Pérez-Reverte que menciono más arriba.

3.- ¿Qué me escama a mí?

Lo de siempre: el beneficio. Porque esto se puede ver desde más de un punto de vista. Por ejemplo, si lo que te gusta es leer, te viene de vicio que te presten libros y un lugar calentito donde leerlos de manera gratuita. Es lo que vienen haciendo las bibliotecas desde hace años sin que nadie se lleve las manos a la cabeza.

Si eres Amazon, esto te va tan bien o mejor que a los lectores, no por los compradores potenciales que ganas para tu plataforma de ventas, que imagino que también, sino por el lavado de cara y la buena imagen que dejas al ceder tu tecnología y tus contenidos para su uso. En un momento en que las noticias hablan de ti como un engendro paralegal que defrauda al fisco español, un gesto de bondad y altruismo queda bonito.

Si eres La casa del lector, esto también te beneficia, porque vas de la mano de la evolución (en este mundo tecnología y evolución parecen ser la misma cosa), en principio no te gastas un euro en esos dispositivos tan de moda, ofreces una nueva forma de lectura, no te apartas de tus objetivos y (he aquí el problema, si lo hay), quizá te estés embolsando un buen dinerito para que la sonrisa naranja aparezca bien grande en la caseta del Kindle.

A los editores y libreros, y a Pérez Reverte, que según El mundo se ha indignado muchísimo, la iniciativa “Zona franca de lectura Kindle” les parece una traición, un error, un pulirle los cuernos al diablo. Qué leer habla de ejercicio de quintacolumnismo y enlaza con El Confidencial, que es el único medio que da la noticia completa y expone las razones de unos y otros -las que confiesan, las otras no- para abominar de todo el tinglado.

Yo tengo claro que Amazon se beneficia, pero es que también se beneficia el lector. Creo que Amazon se beneficia más que el lector y sospecho que alguien se lleva lo suyo en La casa del Lector.

A mí me puede lo que de positivo tenga para el lector, lo reconozco. Ni siquiera para los autores. Los autores somos seres humanos muy raros que nos empeñamos en contarles a otros nuestras cosas. Lo que viene a ser el equivalente de la tía plasta del quinto, que te va todos los días con la misma monserga. Vale que, con suerte, lo nuestro es más fácil de contar y está mejor contado que lo de la vecina, pero esto tampoco queda garantizado. Y, no nos engañemos, si no quisiéramos que nos leyeran, no escribiríamos; haríamos ceniceros, que se venden mejor que los libros y llevan menos trabajo.

Aquí los que importan son los lectores. Los que haya y los que puedan salir del erial en el que estamos. Y si la caseta de Amazon genera lectores, bienvenida sea.

Lo que no me gusta demasiado es el buitre del monopolio que sobrevuela los verdes campos del libro electrónico, pero es que eso no es culpa de Amazon, sino de los gigantes leñosos que se empecinan en no salir del cenagal de la tradición. Quizá si apostaran fuerte por darle la vuelta al negocio, otro gallo les cantara. Por eso no me gusta mucho que Francia tome medidas preventivas contra la empresa. Creo que sería mejor que tomara medidas para incentivar el comercio electrónico de libros generalizado.

Vamos, lo de siempre: dejen de quejarse del éxito ajeno, señores, y busquen el propio.

Anuncios