El Cascanueces – Cómo construir un buen villano

por Alicia Pérez Gil

Alicia Pérez Gil Cascanueces

Cuando estaba vivo discutía con mi padre por todo, siempre. Creo que estábamos de acuerdo en dos cosas: no nos gustaba que la Graff ganase en tierra batida y celebrábamos los goles merengues. Si me pongo a pensarlo mucho, mucho, mucho, mucho tampoco encuentro nada más. Vayan ustedes a saber por qué, el caso es que mi relación con mi padre fue siempre mala. Ni compleja, ni difícil ni nada: mala. Creo que no nos caíamos bien. De pequeña le tenía miedo, luego le perdí el respeto, luego se suicidó y hace un momento se me ha encogido un poco el pecho al escuchar la Danza de las flautas, de El Cascanueces.

Me compró un CD porque lo pedí hasta poco antes de que se me cayera la lengua. Ni idea de por qué tenía yo esa perra con el ballet ruso. De hecho, es que no sé de qué va la historia. De muy pequeña me regalaron un cuento muy bonito, con unas ilustraciones preciosas, en colores naranjas. Creo que lo editaba RTVE. Cuando crecí me hice gafapasta y decidí que había que escuchar música clásica. Una cosa llevó a la otra y, nada, me empeñé en El Cascanueces. Es bonita la música. Suena alegre y colorida.

Y mi padre era un villano, así que no sé si me compró el CD porque no podía maquinar sus malvados planes si yo me pasaba las horas berreando -tenía veintitantos, pero…- o porque quería darme algo que yo quisiera.  En cualquier caso lo compró mientras mi madre llenaba el carro de comida, en una de esas grandes superficies. Vamos, en el Maxi de Llodio, no nos vamos a hacer las misteriosas ahora. Y se me ha ocurrido, inmersa como estoy en la construcción de un tipo que me cae muy mal y se lo pone bastante difícil a la felicidad de mis héroes, que a lo mejor los manuales se refieren a esto cuando dicen que hay que dosificar la información y crear un personaje malvado pero humano, con debilidades y con matices. Para que uno se lo piense, para que el malo de la historia no sea un bicho plano con muchos pies que van en una única dirección.

 

Así que anoto y continuo: Que sea malo, que tenga un objetivo egoísta que perciba como correcto y, además, que lleve a cabo acciones susceptibles de varias interpretaciones. Para mantener el interés.

Y sigo a lo mío.

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