Alicia Pérez Gil cumple 40

por Alicia Pérez Gil

FEAT-AMARSE

-Mira, Google me felicita. Doodle personalizado y todo.

-¡Qué chulo! ¿Todavía te gustan estas cosas?

-Anda, pues claro. Igual que a ti.

-Pero yo tengo 13, tía.

-Así que llevas un añito escribiendo ¿no? No te pongas colorada, tonta. Todavía me acuerdo del sueño aquel.

-¡Imbécil!

-Sí, sí. Yo seré la imbécil, pero la que garabatea que Michael es suyo eres tú.

-Tengo trece años, no me martirices. Me vas a crear un trauma y no te vas a librar de él hasta los treinta, por lo menos.

-Si es que te miro y no te aguanto, guapa.

-Bueno, es normal. No te acuerdas de lo que pasaba a los trece años. Estás mayor. Cumples cuarenta.

-Claro que me acuerdo. Los trece son una putada. Y te hablo con tacos para que te acostumbres, que te tienen superprotegida en esa casa.

-¿Protegida? Esto es el infierno.

-El infierno está en tu cabeza, pero mejora.

-¿Cuándo?

-A ratos.

-¿Ya no estás sola?

-¡Uy! ¿Sola? ¡Qué va! Mira, para empezar vivo con un chico.

-¡Walaaaaaaaaaa! ¿Y te besa? ¿Como en las pelis?

-Como en las pelis.

-Pues igual no está tan mal cumplir años ¿no?

-Cumplir años está muy bien. Aprendes cosas. Por ejemplo, y esto no te va a gustar, que tener razón siempre es aburridísimo y, en realidad, no suele pasar. Y que enfadarse por todo es una pérdida de tiempo.

-Eso lo dices porque eres mayor.

-Bueno, ya llegarás.

-Sí, y te daré la razón ¿no?

-Eso me temo.

-¿Y lo de los hijos? ¿También voy a cambiar en lo de los hijos?

-¡No! En eso vas a seguir igual. Te va a costar no juzgar a quienes los tengan, porque estás convencida de que la opción correcta es la tuya. Pero dentro de unos veinte o veinticinco años te darás cuenta de que lo que es bueno para ti no es bueno para los demás… necesariamente.

-Vale… Oye.

-Dime.

-¿Soy abogado?

-¡Jajajajajajajajajajajajajaja! Te has licenciado en derecho, y has trabajado en un par de bufetes, pero no, nunca te has colegiado. Llegarás a la universidad y te darás cuenta de un par de cosas. Pero la carrera la terminas, eso sí.

-¿Y tengo amigos?

-Eso va a ser duro, nena.

-Pero a mí me gusta la gente, y soy lista ¿No tengo amigos?

-La mayor parte del tiempo vivirás engañada, pero luego descubrirás que sí. Claro que tienes amigos. A algunos no les verás mucho, a otros nunca. Pero eso no importa. A tu edad ya sabes que no eres mucho de salir. Y, lo mejor de todo ¿sabes qué es?

-No…

-La enana flacucha que te fastidia porque lo hace todo bien y no se deja pegar mientras que tú eres una blanda.

-¿Mi hermana?

-Tu hermana es la leche. Ya verás.

-Si tú lo dices.

-Al tiempo…

-Bueno, pero lo que importa: ¿Entonces tienes novio?

-¡Pues claro! Mira, si ahora tienes trece, sólo te faltan tres años para el primero. No te confíes, que no es ninguno de los que piensas. Aún no le conoces. Luego te enamorarás de un ciclista, saldrás con un ingeniero, te liarás con un compañero de facultad y, esto no te lo pierdas, vivirás con un chico inglés durante tres años. Esto te lo podrías ahorrar, para lo que te va a servir…

-¿Inglés? ¿Si sólo me se las canciones de los Beatles? ¿Qué hago? ¿Le canto Elinor Rigby?

-No te preocupes por eso, que hablarás inglés perfectamente.

-¡Venga ya! Si vivo en un pueblo enano.

-Te vas a vivir dos años a Londres.

-¿En serio?

-Y conocerás a un chico con un nombre de peli: Cameron Moon.

-¡Madre mía! ¿Es con el que vivo?

-¡Ya nos gustaría a las dos! Pero no. El tuyo es rubio y de ojos azules.

-Pues sí que va a molar mi vida.

-Habrá cosa malas. Hay mucha gente que se queda por el camino. Gente que será muy importante y desaparecerá.  Algunos por su propia voluntad y otros porque les invites a dejarte.

-¿Y con papá y mamá?

-Pffffffffff.

-¿Tan mal?

-Papá muere. Hay que entenderle. Tú le entenderás. Pero no os hablaréis. Creo que no le caíamos muy bien. Lo de mamá mejora.

-Vale…

-Hay una cosa que deberías hacer…

-¿Puedes darme consejos?

-Es mi blog. Puedo hacer lo que me de la gana.

-Pues tú dirás.

-Verás, llegará el momento en el que lo que más quieras en el mundo sea terminar una novela que estarás escribiendo. Debes evitar esto a toda costa. Los escritores son todos unos muertos de hambre. Vale, todos no, pero la mayoría. Pide a mamá que te apunte a clases de canto. Tienes una voz bonita y desparpajo. Hasta los cuarenta, por lo menos, conservas ambos. Dentro de unos años habrá un montón de canales de televisión, pero tú quédate pegada a la Primera. Cuando anuncien Operación Triunfo apúntate y gana.

-¿Qué haga qué?

-Operación Triunfo. Que no se te olvide.

-Operación Triunfo… Vale ¿Algo más?

-Nada. Al final harás lo mismo que yo.

-Tampoco te ha ido mal ¿no?

-Bah, no me quejo. Me felicita Google, así que…

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