Cómo matar a una ninfa – Clara Peñalver

por Alicia Pérez Gil

Leer Escribir, vivir, amar

Acabo de terminar esta novela y, para empezar, diré que no, no es una novela policiaca.

A ver:

¿Hay un detective? Sí.

¿Hay crímenes? Sí. Varios, sangrientos y brutales.

¿Se resuelven los crímenes? Sí, claro. Una de las cosas buenas de la novela es que se resuelve todo. No hay puntada sin hilo.

¿Esos crímenes y el detective son parte de la trama principal? Que sí, que sí. Que no va por ahí la cosa…

La cosa es que, en Cómo matar a una ninfa, lo que importa es todo lo demás.


Es cierto que en la primera mitad de la novela hay mucha investigación y mucha víctima y muchas cosas de esas de descubrir a criminales, pero casi toda la segunda mitad es diferente. Y a mí, perdonad que os lo diga, toda esta segunda mitad, la que desvela los entresijos de la protagonista, me ha recordado mucho, mucho, mucho, a lo que he leído hasta el momento de Regina Roman: tono ligero, desenfadado, fresco, muy personal; un trato muy directo con el lector… Es que, hasta el tipo de perfil de personaje. Con esos mimbres, es imposible aburrirse, claro. Porque, además, de ritmo va muy bien.

A estas alturas sospecho que sería buena idea hacer una sinopsis… un segundo: En Lecturalia dicen: “Ada, una joven granadina de 29 años con una infancia traumática, una feroz fobia a las relaciones y una gran pasión por las motos, investiga el caso de la desaparición de la modelo Mari Vila. Todas las pistas inducen a pensar que ha sido secuestrada por «el asesino de la hoguera», un psicópata que ha emprendido una particular caza de brujas. Si sus sospechas son ciertas, Ada solo dispone de dos semanas para encontrarla. Empieza así una cuenta atrás llena de tensión, angustia y obsesión por salvar a la ninfa de las garras de este sanguinario asesino”.

Yo sigo pensando que angustia, lo que se dice angustia, más bien poca. La novela es amena, entretenida, simple… (Uno de estos días escribiré un post para definir simple, que no es un adjetivo peyorativo), fácil de leer.

Lo mejor:

El ritmo, el lenguaje sencillo, directo, claro. Que no deja ningún aspecto de la trama sin resolver.

Lo que menos me ha convencido: 

Los personajes son un poco planos y sus reacciones inverosímiles. Sospecho que debido a la preponderancia de la acción, las reflexiones son unidimensionales y un poco monotemáticas. Es lo que tienen la primera persona y los personajes un pelín obsesivos.

El interludio acerca de la Inquisición y el relativo a Paracelso. Reconozco que los leí en diagonal. Esto significa, por una parte, que la historia principal me interesó lo suficiente para saltármelos y continuar con el lío. Pero por otra, que me sobraron. Se me hicieron largos.

Y lo otro que no me ha gustado entra en la categoría de Spoiler, así que no va a ser posible comentarlo aquí.

En resumen: una novela con la que pasar un buen rato. Yo la cogí y no la solté hasta que la terminé. Eso, por sí mismo, es un buen síntoma. De hecho, voy a buscar por ahí la primera novela de la autora: Sangre.

Ah, y un aplauso gordo para la editorial: creo que no me topé con ningún error ortográfico, errata ni fallo gramatical. Gracias a Dios aún quedan profesionales de la edición.

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