Je suis Tele5, manda huevos.

por Alicia Pérez Gil

Alicia Pérez Gil, opinión Belén Esteban

Al principio estaba segurísima de que escribiría esta entrada. Luego pensé que hay cosas más importantes de las que hablar y finalmente me he dado cuenta de que hoy es el cumpleaños de mi amiga Rosy, una mujer que no tiene más empeño que el de hacer mejor su cuota de mundo. Es una tía humilde y buena. Yo soy una tía mucho menos humilde, así que no planto un huerto ecológico en una escuela. Yo escribo estas cosas. Cada uno lo que sabe.

Llevo unos días viendo cómo proliferan las fotografías de Belén Esteban, muy hinchada, donde se la compara con personajes de ciencia ficción, un rape o alguna otra cosa. Esto es humor, se supone. Un humor que practican personas a las que quiero en la misma medida que personas a las que no conozco. Se trata de algo similar a la sátira, parece ser, aunque a mí me parezca crueldad gratuita y mal gusto.

Es terrible, tan terrible como pegar al gordito de la clase en el patio del colegio, hacer este tipo de sangre de red social. Se nos olvida que la Esteban es una persona y que a las personas nos duele.

Me da igual que sea una mujer inculta, mal educada, aprovechada, ordinaria y con dinero. Si vamos a meternos con los personajes rosas de este país, hagámoslo de manera que no nos convirtamos en payasos mal educados, aprovechados, ordinarios y encima sin un duro. Porque lo malo de Belén Esteban no es que engorde, adelgace, lleve mallas de leopardo o se opere la nariz. Lo malo de Belén Esteban es que las cinco horas diarias que ocupa su programa las podría ocupar algo de mayor calidad, que nos ayude a ser mejores personas o, al menos, personas más felices.

No veo la relación entre publicar la cara de esta mujer junto a la del pescado más feo de la creación y una crítica a la programación de la cadena en la que trabaja. Igual estoy muy obtusa o igual es que ya nos han convertido en eso que decimos que no somos: seres despreciables que no saben distinguir entre el humor, la sátira, la crítica, la cultura y el espectáculo.

Compartir una de esas fotografías, que se convierta en viral entre personas que deploran la publicación de la biografía de Belén Esteban porque le quita espacio en las estanterías a obras realmente literarias, es SER TELECINCO, es recurrir al mismo método barato para que nuestro muro tenga más visitas. Es como pegar al raro de la clase para ser más guays. Aunque el raro de la clase sea un niño pijo nuevo rico, hortera y lamentable. Hacer daño está mal.

Vayamos haciéndonoslo mirar.

Anuncios