Esto es la felicidad

por Alicia Pérez Gil

Alicia Pérez Gil, Felicidad, Sonrisa

Hace poco descubrí el alma.

Hoy he descubierto la felicidad.

En realidad es todo culpa de un promotor inmobiliario que ha dejado a varias personas hipotecadas de por vida y viviendo en un edificio sin electricidad, paredes o cristales en las ventanas. Una de esas personas, una chica, dijo por televisión: “claro que esto no me gusta, pero soy positiva. No voy a llorar todos los días. Es mi responsabilidad ser feliz”.

Harta de esos mensajes que pululan por todas partes, los que dicen que no puedes controlar la vida pero sí la actitud que tienes frente a ella, esta declaración me pareció ayer muy distinta. Porque establece dos parámetros: que en la vida hay cosas que no nos gustan y que es responsabilidad nuestra ser felices.

No se trata de aceptar lo malo ni de poner al mal tiempo buena cara. Se trata de nuestra responsabilidad. Somos. Hemos nacido, estamos vivos, somos únicos e irrepetibles. Es nuestra responsabilidad ser felices. A pesar de todo, por encima de todo.

Somos.

No encuentro una manera más efectiva de explicarlo que mediante la eliminación: la cuestión, la felicidad, no está en levantarse cada mañana y ver que el cielo es azul, ni en apreciar el milagro de la vida. La felicidad no está en las grandes gestas ni en los pequeños detalles. La felicidad no está en la sonrisa de un bebé. Las cosas de las que decimos que nos hacen felices están en sintonía con lo que somos.

La felicidad es el GOZO DEL SER.

Somos. Dentro de cada uno de nosotros está eso de lo que hablaba el otro día: nuestro espíritu inquebrantable, nuestra alma inconquistable, nuestra identidad. En este momento yo la veo como una esfera luminiscente muy pequeña. Creo que cada uno de nosotros somos una esfera luminosa que se ha ido cubriendo de cosas: de un aspecto, de unos hábitos, de unas emociones y unas reacciones. Pero lo que de verdad queda cuando quitas todo lo accesorio somos nosotros y es la felicidad.

Saber con la certeza con la que yo sé ahora que SOMOS es la felicidad.

Mi lucecilla, la pobre, está aún muy delimitada por mi cuerpo y mi cerebro, así que se me plantean muchas dudas: Cómo pueden vivir en el gozo de ser los niños abusados, las personas que se desarrollan en la más absoluta miseria, los enfermos, los que sufren.

No tengo una respuesta satisfactoria salvo que ellos también son.

Sólo he llegado a tomar conciencia de que si todos nos dedicásemos a contactar con lo que somos, no habría abusos ni miseria.

Pienso en Hitler, que es el punto donde termino todas mis discusiones porque cuando alguien menciona a Hitler es porque no hay ningún argumento real para continuar discutiendo. Si Hitler hubiese sabido que era; que por encima de todas las cosas era una persona única y perfecta, no habría desatado el desastre.

Pienso ahora que todos aquellos que hacen daño a otros lo hacen desde el desconocimiento de que son.

La vida a veces no se porta bien y no digo que no haya que solucionar los problemas. No digo que debamos encerrarnos en nuestras habitaciones y no hacer nada porque ya somos. Digo que si nos ocupamos de buscar eso que somos, de ponernos en contacto con nuestra identidad, una gran parte de nuestra angustia desaparece. Al menos yo hoy me siento así.

Seguiré informando.

Y disculpad por el léxico new age y el tono iluminado. Los reconozco, igual que me reconozco un poco iluminada hoy 🙂

Veréis cuando llegue al SER es AMAR…

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