50 sombras de Grey: Alternativas

por Alicia Pérez Gil

lewis carroll e alice liddell

No se puede parar lo imparable; así que, si queréis ver Cincuenta sombras de Grey, id al cine mañana.

Lo que sí se puede es, aunque quede poco tiempo para llevar a cabo mi propuesta, acudir a la cita con alguna referencia más de cine erótico entre oreja y oreja. Más que nada para no salir de la sala pensando que lo que habéis visto es la repanocha o más. Que si luego, incluso después de echar un vistazo a mis sugerencias, seguís pensando que Grey es único e insuperable, pues lo pensáis. Yo, al menos, habré puesto mi granito de arena.

Como ahora somos todas muy desinhibidas y yo voy a hablar de clásicos, ninguna debería ofenderse por nada de lo que escriba a continuación. A la que me diga que en alguna de las cintas que propongo se humilla, maltrata u objetiviza a la mujer, pero luego vaya a ver a Grey y salga con la ropita interior húmeda, le recomiendo una buena sesión de autoanálisis. A mí no me pagan para eso.

Y la última advertencia: algunas de estas películas han sido polémicas en un momento u otro de la historia, pero han llegado al día de hoy con la dignidad más o menos intacta. Muchas se visionan con ojos del 2015 y, aún así, a pesar de su blandura retroactiva, son más explícitas y más sexuales que Grey. De todos modos, ninguna es pornografía. Si queréis que hablemos de porno, hablamos. Esto es mainstream puro y duro, sin más pretensión por mi parte que hacer un poco de luz. Un poco, poquito.

1.- El amante.

Basada en la novela homónima de Marguerite Durás, de tintes autobiográficos, cuenta la historia de una bonita y perversa niña francesa que se hace seducir por un hombre mucho mayor que ella; rico mientras que ella es pobre; chino mientras ella es europea. Los cuerpos estilizados, preciosos, de los protagonistas, se muestran sin demasiado pudor. Se habla de placer, de prohibiciones y la peli es de Annaud, si no recuerdo mal. Hay sexo, lujo, decadencia, degradación, paisajes exóticos y el comienzo de mi admiración por la Duras. Esto no cuenta a efectos de este post, pero es verdad.

2.- El imperio de los sentidos

De Oshima. Producción franco japonesa de 1976. Esto lo digo para apelar a vuestra clemencia en lo que se refiere a estética. El título nipón original es Corrida de amor y se la conoce como: la peli esa en la que la japonesa pone un huevo. Ella era prostituta y ahora trabaja en un hotel, comienza una relación sexual experimental con el hijo de la dueña que termina muy mal por culpa de un ahorcamiento erótico. Ella, por cierto, se llama Sada. Que seguro que no es por resonancias de nada, en ningún caso. Hoy en día la película sigue censurada en Japón.

Por si no lo habéis notado, es el segundo ejemplo con juegos de poder derivados del dinero y la posición social y esas cosillas.

3.- Herida.

El póster de esta estuvo en la pared de mi habitación de estudio durante años. O seguramente no, estaría en mi carpeta, porque no creo que a mi madre le hiciera la menor gracia que tuviera a Jeremy Irons y Juliette Binoche acopladísimos sobre un suelo de parquet, luz naranja, sudor y todo lo demás, adornando mi cuarto.

Anglofrancesa (y van tres gabachas y van dos basadas en novelas). Un político se enamora, y es correspondido, de la prometida de su hijo. Hay muerte y pasión y sexo. Además sale París. De nuevo el hombre es más poderoso que la mujer y en esta sale Jeremy Irons cuando todavía estaba para hacerle varios favores.

4.- Calígula.

Esta es un clásico erótico y festivo. Yo la recuerdo divertida, con un Malcom McDowell picaruelo y encantado de retozar entre tanto matojito. Eran aquellos tiempos y la depilación integral no estaba de moda. Una se pregunta cómo demonios nace Andie McDowell tan sosa teniendo un padre conocido por La Naranja mecánica y Calígula, pero la evolución tiene caminos que la razón no entiende. Ambientada en Roma y aprovechando la leyenda oscura del emperador que nombró senador a su caballo –y que no era Jesús Gil- muestra los desvíos sexuales del hombre más poderoso del imperio. Hay incesto y pelo, mucho pelo.

5.- El último tango en París.

Es verdad: nunca corrimos delante de los grises –el chiste que tengo en la punta de la tecla y que hace referencia a correr a Grey y a nunca no lo pongo, que soy una señorita- y no necesitamos cruzar la frontera para ver cómo Marlon Brando le da un uso alternativo a la mantequilla. La peli cuenta con factura italiana: Bertolucci, ni más ni menos. Quítense el sombreo y luego todo lo demás. La pasta viene, en cambio ¿adivinamos? Sí, de Francia.

Dice la Wikipedia: La relación se caracteriza por una fuerte violencia verbal y sexual ejercida por él hacia ella. Quiere dominar también su mente. Y es Marlon Brando, no un niñato muchimillonario. Yo ahí lo dejo.

6.- Nueve semanas y media.

Yo entiendo que entraña cierta dificultad identificarse con “esa” Kim Bassinger, pero tampoco me parece especialmente fácil identificarse con una estudiante pavisosa, así que vamos a dejar lo de la identificación en tablas.

Ya sólo la escena del frigorífico merece la pena.

Si vamos a hablar de dominación, de diversión (para el espectador) y de hacérselo pasar mal a alguien llevándole hasta sus límites, esta película es un lujo. Y tan verosímil como la que vais a ver el sábado. Es un videoclip muy largo, pero tampoco pretende ser más, de modo que…

7.- Belle de jour

Aquí igual me paso un poco de frenada, porque, bueno, la película es de Buñuel, una cosa así como sutil y de buen gusto. La protagonista, Catherine Deneuve, es una mujer insatisfecha en su matrimonio, con tendencias masoquistas que desea ser poseída y deseada. Ya digo que igual no es el mejor ejemplo de cine erótico al uso, pero lo que se busca de Grey es dominación y desesperación y misterio ¿no? Es eso ¿no?

8.- Portero de noche

Esta se resume prontito y deja así con ganas de ver cómo se desarrolla: ex miembro de la SS, en la actualidad conserje de hotel que se saca un sobresueldo poniendo en contacto a camareros con señoras adineradas y deseos insatisfechos se encuentra con una ex prisionera con la que mantuvo una relación sexo-sentimental en el campo de concentración correspondiente. Aquí las relaciones de poder son más retorcidas, pero no me digáis que no tiene tirón.

Y lo voy a dejar en ocho, que tiene una rima estupenda y muy bien traída.

Os recomiendo que veáis alguna de estas películas antes de correr a los engañosos brazos de Christian Grey. En la mayoría de ellas encontraréis hombres poderosos y mujeres sometidas; pero también algunos valores más cercanos a los que una obra de ficción debería presentar. Por ejemplo: calidad.

 

 

 

 

 

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