Captura de pantalla, captura de palabras

por Alicia Pérez Gil

 

FEAT-VIVIRHay tanta gente estos días inhabilitándose a sí misma para ejercer cargos públicos…

Ya sabéis: gente que apalearía niños, que le cortaría partes del cuerpo a los padres de esos niños…

A ver, que no son unos niños cualquiera, son los que juegan al fútbol con bebés de gato. Pero eso da igual. El sentimiento tras las frases da igual. Lo que importa es que en las capturas de pantalla va a quedar esto: quiero apalear a esos niños.

A mí me da miedo.

Y sí, estamos juzgando a esos críos sin saber quiénes son ni quién les educa. A lo mejor les han enseñado que eso no está mal, que los gatos son seres inferiores y ellos no creen que hacen el mal. Eso deja el linchamiento para los padres, supongo. Unos padres de los que tampoco sabemos nada y a quienes queremos golpear con saña hasta la muerte sin tener la más mínima idea de por qué permiten (o ignoran) que sus hijos pasen el rato destripando gatos.

La indignación es libre. Yo estoy tan indignada como para escribir que ojalá a esos niños se les caiga la piel a tiras, que una colonia completa de gatos entre en su casa y se les mee en la boca, que les arañen los ojos y les arranquen la lengua a mordiscos. Cualquiera que tenga gatos sabe lo que esas garritas finas y esos colmillos pueden hacer por la piel de esas personas.

Nada de todo esto significa que, de tener a los críos o a sus padres delante, yo fuera capaz de darles un sopapo siquiera, pero eso no importa. Igual que no importan los bebés de gato asesinados, el dinero negro, la corrupción o la educación mermada. Lo que importa es la captura de pantalla.

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