Legalizar (o no) la prostitución

por Alicia Pérez Gil

FEAT-VIVIREn realidad tener este debate es como intentar correr antes de saber andar. No se trata de la prostitución, sino del sexo.  Si miramos el mercado laboral con un poco de perspectiva nos daremos cuenta de varias cosas:

  1. Trabajamos por obligación, para poder pagar casa, comida, impuestos y zarandajas varias.
  2. Lo hacemos poniendo en ello nuestro esfuerzo físico (nuestro cuerpo) y nuestra capacidad intelectual (la que corresponda a cada puesto de trabajo).
  3. La mayor parte de la población activa se emplea en actividades que nada tienen que ver con su vocación.
  4. La mayor parte de los puestos de trabajo están mal pagados. Es decir, se paga la hora de trabajo muy barata.
  5. El punto cuatro conduce inexorablemente a trabajar más horas para obtener más dinero o a vivir con menos dinero.
  6. La cantidad de horas diarias trabajadas (un mínimo de 8 y un máximo de hasta que el cuerpo aguante) obliga a quitar tiempo de las actividades que a cada uno le parecen placenteras. Incluido no hacer nada.
  7. Las relaciones laborales son complejas en cuanto que por lo general incluyen cierto grado de jerarquía y quienes se encuentran en posiciones de poder tienden a ejercerlo de manera inadecuada mientras que quienes sufren el poder tienden a acumular rencor.

Mecano, lo decía: me tiene frito tanto trabajar de sol a sol las tierras del maldito señorito. Que es más o menos lo que hacemos nosotros. Sobre todo en invierno, yo salgo de casa de noche y llego a casa  de noche. Y eso que tengo un trabajo de oficina de los buenos.

Mecano se aproximó mucho  con esa canción (Descanso Dominical) al sistema de esclavitud consentida en el que nos encontramos inmersos. Se ha terminado el derecho de pernada y en principio no hay palizas del patrono. Llegó el sindicato del algodón y nos pagan lo que se considera un salario normal; tenemos casi un mes de vacaciones y andamos a ver si nos toca una pensión tras la jubilación. Sí, somos esclavos con horario y nada más.

Los terratenientes se han transformado en capitalistas (puede que los dueños de tierra y capital no sean exactamente los mismos) y los esclavos en obreros. Con la diferencia de que los esclavos sabían que eran esclavos y nosotros creemos que somos libres porque soñamos con convertirnos en dueños de plantaciones (o empresas, lo mismo da). El caso es que somos tan libres como para morirnos de terror ante la posibilidad de que nos despidan porque todo lo que tenemos, lo que debemos y lo que deseamos depende de nuestro trabajo. Eso es esclavitud. Consentida, pero esclavitud. Una esclavitud que negamos y a la que damos la espalda.

De una manera mágica y totalmente incomprensible hemos aceptado que la mayor parte de nuestra vida adulta, los mejores años de nuestra vida, la época en que más energía tenemos, se la vamos a ofrecer a nuestros puestos de trabajo. Once meses de cada doce los dedicaremos, en general, a madrugar y colocar pastillas de freno (esta es de Estopa) durante ocho horas diarias o hasta que el cuerpo aguante. Eso, que crea enfermedades varias, estrés, depresión, niveles de frustración estratosféricos y crímenes, está globalmente aceptado.

Cerebro y cuerpo son puestos a l servicio del sistema y está bien.

Salvo que se venda sexo.

Este es el punto al que quería llegar. El problema no es si alquilar el propio cuerpo es bueno o malo. Todos alquilamos nuestro cuerpo (todos los que tenemos trabajos remunerados). Yo pongo el mío todos los días sobre una silla y antes de eso lo visto con determinado tipo de ropa, lo maquillo y lo empleo para sonreír, contestar al teléfono, poner cafés, etc. La cuestión es que alquilarlo para que otra persona disfrute de él es malo.

Son los tabúes sexuales que hemos decidido crear y creer como especie los que dicen que el sexo debe mantenerse en privado. Todo lo que rodea el sexo está velado. Sobre el sexo pesa un aura de impiedad, suciedad, vicio, maldad, iniquidad, inmoralidad, y todas las “idades” que queráis.

Por eso puta es un insulto y secretaria un oficio respetable.

Por eso es preferible que a una la llamen asesina antes que puta.

Así que no, no creo que este sea el momento de discutir sobre si hay que legalizar la prostitución o no. Lo que hay que hacer es legalizar el sexo.

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