Buenos personajes, personas planas

por Alicia Pérez Gil

FEAT-VIVIRMuchos de mis amigos de Facebook son escritores o lectores ávidos. Algunos ambas cosas.

Cuando hablan de las series que ven o los libros que leen, casi siempre destacan dos cosas: trama y personajes. De hecho, por lo general, una buena trama no funciona sin unos personajes completos, redondos, con sus motivos, su trasfondo, su contexto. Todo eso que los hace parecerse a una persona real.  Los mejores personajes, los mejor valorados, por lo que leo, son aquellos con defectos y contradicciones. Porque son humanos.

Con las personas no pasa lo mismo.

Lo he notado en varios aspectos, pero me llama mucho la atención cuando se habla de religión. Cuando la palabra “católico” sale a escena, todas las personas se vuelven personajes planos.

El ateo/practicante de otra religión se identifica con el supuesto ofensor, lo defiende y ataca, no solo a la iglesia, sino a todos los católicos. A veces por extensión, a veces de manera explícita.

El católico se siente ofendido y acusa a todos “los otros” de irrespetuosos, etc. En ambos casos la capacidad de raciocinio de ambas partes se reduce a recitar versos aprendidos.

Si no me doliera ver el daño que hacemos y que recibimos unos y otros, me aburriría.

Se nos olvida la abominable manipulación de creencias y símbolos, la apropiación de religiones y enseñas por unos partidos determinados y no por otros.

Vivimos en un país en el que no se puede tener una ideología socioeconómica de izquierdas y decir de uno mismo que es español y católico.

Esa, queridos rojos y progres de mis muros, es una victoria de la derecha más rancia. No de los católicos, ojo. De la derecha más rancia.

Hablamos (porque pensamos) en blancos y negros.

¿Vosotros cuando votáis lo hacéis convencidos de cada punto expuesto por vuestro partido en su programa? ¿De todos y cada uno de ellos?

Yo no.

Y sospecho que los votantes de derechas tampoco.

¿Votáis con fe ciega, creyendo que vuestro líder político liderará la salvación del país? (Sé que he escrito fe ciega). Yo no.

Y sospecho que los votantes de derechas tampoco.

Y me consta que los católicos no comulgan con la iglesia al 100%.

Pero lo sencillo es juzgar a una persona por verla entrar en la iglesia, sin saber lo que ha hecho las otras 23 horas del día, sin saber cómo ha tratado a los demás, cómo vive, qué le duele, que lo emociona.

Lo sencillo es ver a alguien entrar en una iglesia y decidir que es imbécil, y facha. Lo sencillo para el católico es, también, pensar de los otros que son zafios, rojuelos y faltos de modales.

En Erin Brockovich lo dicen muy clarito: Erin, eres muy maleducadada. Que esa abogada no sea más pobre que las ratas , ni madre soltera de tres hijos no quiere decir que no se haya partido el lomo en la facultad ni después, para llegar a donde está.

Añado yo: Señora abogada, es usted muy maleducada. Que Erin no tenga estudios no quiere decir que no tenga las mismas capacidades que usted.

Tanto monta, monta tanto.

A ver, que yo sé que da igual, que no seré yo quien haga que resuene la campanilla de la piedad en vuestras cabezas ¿Cómo podría si la mayor parte del tiempo soy ajena a la piedad?

Pero ¿Y si lo hacéis como un juego? Poneos en la piel del otro. 5 segundos. Nadie lo sabrá. Nunca nadie jamás sabrá que os habéis permitido la licencia de pensar cómo os sentiríais si os dijeran lo que decís a otros, lo que decís de otros.

Muchos sois escritores. Cread un buen personaje.

Quizá fuera buena idea, se me ocurre, tratar a la gente como si fueran buenos personajes.

 

 

 

 

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