Presentaciones

por Alicia Pérez Gil

FEAT-ESCRIBIR

Estos son tres de los personajes de “Expiación”, mi próxima novela.

No sé por qué los demás adelantan fragmentos de su trabajo. Yo lo hago por supervivencia, para seguir trabajando.

El fuel de la creatividad, la materia nebulosa que me empuja a seguir, debería encontrarse, dicen los gurús, dentro de mí misma. Sin embargo no siempre soy capaz de autoalimentarme, así que necesito lo que los Beatles convirtieron en una frase de gran éxito: un poco de ayuda de mis amigos.

Mis amigos, porque me quieren o porque les gusta lo que hago (a veces por las dos cosas) me animan a escribir. Sin ese ánimo me agosto. Igual que me agosto cuando no leo, cuando no salgo, cuando no me meriendo un par de novelas y un par de exposiciones cada poco tiempo.

Otros son más fuertes, más autosuficientes y más seguros. Yo, que no necesito a nadie para seguir viva, he aprendido que no sé escribir sola. En fin, era una conclusión lógica que se derivaba del hecho de que escribo para que me quieran. Una tiene sus procesos y los desarrolla de manera más o menos lenta.

Para mí, uno de los aspectos más bonitos de la escritura es compartir precisamente eso: los procesos, los creativos. Por eso me gusta trabajar con otras personas que escriben. Pero esa es otra historia y debería ser contada en otra ocasión.

Lo que os dejo aquí son tres imágenes y tres pequeños párrafos que hablan de tres personajes de Expiación: Tula y Grund Blusco, ilustradas por Cecilia García y Julé Santos de la mano de Gabo Raga.

Espero que despierten vuestro interés y vuestra curiosidad.

Un abrazo.

1.- Tula Blusco

Tula

La luz rosada del amanecer tamizaba los colores. El envés grisáceo de las hojas de castaño se veía menos frío mientras que su haz, de un verdor intenso durante el día, mostraba el tono tranquilo de no haber despertado todavía. Tula sonreía con el crujido de las hojas caídas; aguzaba el oído ante la huida apresurada de los ratones de campo; espiaba los sonidos menos furtivos entre las ramas altas de los abedules, donde los pájaros se sentían a salvo de la niña y piaban, escandalosos. El bosque, que se animaba temprano, incluso antes del amanecer, no conocía más intruso que la pequeña simétrica. Los zorros se mantenían a distancia mientras Tula, imitando la voz del hermano Enrama, se contaba la leyenda de los espíritus del hormigón y la madera amalgamada.

“Entonces -recitaba- los simétricos desoyeron a Dios por segunda vez. Por desidia o ignorancia; por maldad o por soberbia, amontonaron los despojos del desastre unos sobre otros. Como todavía conocían la manera en que se mezclaba el cemento, lo mezclaron; porque aún sabían de qué modo conseguir argamasa que sostuviera los escombros, la consiguieron. Y así, entre lágrimas de dolor por lo perdido, edificaron la esperanza de que el Señor les perdonara en aquella ocasión. Pero las esperanzas vanas pronto muestran su cara verdadera”.

Retrato de https://www.facebook.com/ceciliagf.illustration/?pnref=story

2.- Grund Blusco

Hermana Tula

“Desde la noche de las castañas hasta la mañana de la floración, Tula vivía rodeada de aquellos a quienes más quería y juntos escuchaban con atención del valle, relatadas al amor de la lumbre. Obedecía las instrucciones de Fe, la mejor amiga viva de su madre muerta. Por las mañanas su padre le afeitaba la cabeza mientras ella reproducía sus movimientos sobre el cráneo azul, resplandeciente, de Grund, la gemela más afortunada. Su fotuna provenía de su rostro recorrido por líneas de arquitecto que lo convertían en un damero perfecto y de sus brazo, terminados en dos extremos romos carentes de dedos. Terminado el afeitado, la desigual ayudaba a Tula a dibujarse rayas torpes con dedos de barro sobre la piel blanca. Su padre sonreía mientras Fe rezongaba con la timidez impostada de quien se sabe en desventaja. ”

3.- Julé Santos

JULÉ SANTOS

“Levantó la mano y Tula vio que no la señalaba con el brazo romo ni con la prótesis de madera que antes le resultara tan familiar. Ante ella se estiraba un nuevo instrumento del que pendía una tira de juncos trenzados. Julé apareció tras Grund, conservaba el tono anaranjado de la cabeza que en ese momento parecía arder. La estrella que adornaba el lado izquierdo de su rostro refulgía en llamaradas de ira. Tula dio un paso atrás. Los demás, los desiguales que se habían quedado, abrieron un espacio para ambos. “

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