Puro amor: 2.- Matilda y Pablo

por Alicia Pérez Gil

FEAT-ESCRIBIR

Aquí la primera parte

2.- Matilda y Pablo

Pablo murió de manera fulminante durante las primeras horas del desastre. A su lado, Matilda dormía tranquila. El pelo empastado de jabón lagarto y cerveza no conservaba ya forma alguna. Durante el día las puntas afiladas de la estrella en la que convertía su mohawk mantenían a raya a voluntarios de ONGs, vendedores ambulantes y mendigos. Por la noche regresaba a la casa que ambos compartían, dejaba que Pablo preparase la cena, comía en silencio y se acostaba temprano.  Él la cuidaba y ella lo adoraba por eso. Era la primera persona que la había tratado como a un ser humano en toda su vida. No se tocaban.  Dormían juntos, se miraban, hablaban poco.

Luego Pablo murió.

Matilda se dio cuenta de que seguía con vida y de que, por tanto, el muerto no la había querido. Como las calles no la asustaban se lavó el pelo, lo metió en un gorro viejo de lana de ningún color identificable y salió. Necesitaba ropa cómoda y una buena mochila. Se alejaría de la playa tanto como pudiera.

Siguiente

Anuncios