Padres Tóxicos

por Alicia Pérez Gil

FEAT-VIVIREsta es la traducción de un artículo que encontré ayer por pura casualidad. Creo que será de utilidad a muchas de las personas a las que conozco. Tanto como hijos, como en su faceta de padres (y viceversa).

La redacción no es impecable. Escribe una chica de 27 años dolida que empieza a asumir una epifanía. Creedme, es difícil escribir desde ese estado. He tratado de respetar su tono y sus idas y venidas. No siempre lo he conseguido.

Este es el enlace al artículo original

Recomiendo hacer click en el enlace al final del artículo para comprar el libro Padres que odian. La traducción del título es pésima. El original es Toxic Parents.

Espero que os sirva de ayuda.

Reconocer y admitir, que que tienes unos padres tóxicos puede ser dolorosamente difícil. La trampa está en que puede que te quieran y puede que tú también les quieras a ellos hasta la enfermedad. La toxicidad en la familia es algo de lo que los hijos se hacen conscientes después de alcanzar la edad adulta. La situación implica tanta vergüenza, tanta culpa autoinflingida y es sicológicamente tan delicada, que utilizamos todos los recursos a nuestro alcance para no verla. En muchas ocasiones es necesario haberse convertido en una persona adulta para desentrañar la realidad de lo que ocurrió cuando solo eras un niño. Se tata además de un proceso solitario porque los padres tóxicos negarán que son tóxicos por encima de todas las cosas,.

La clave para identificar a unos padres tóxicos es saber que existen diferentes tipos de toxicidad; desde la madre de Judy Garland, que la empujó hacia los escenarios sin piedad, hasta el tipo de padres ausentes. La Doctora Susan Forward, experta en el tema, identifica varios de estos tipos en su libro Toxic Parents (en español Padres que odian). Su análisis comienza en los padres alcohólicos, pasa por los padres inadecuados y llega hasta los que abusan verbalmente de sus hijos. Sin embargo, aunque hay padres tóxicos de todos los colores, algunos de los efectos que producen en sus hijos son comunes a todos ellos. Una persona con una madre súper protectora, otra con una madre ausente y una tercera cuya madre fuese drogadicta podrían tener varias cosas en común.

Yo me he dado cuenta muy tarde de que mis padres son tóxicos (tengo 27 años) y solo gracias a una gran cantidad de terapia, investigación y víctimas amables del mismo mal que han compartido conmigo su experiencia y me han ofrecido solidaridad. Si te sientes así, lee acerca de los padres tóxicos, pregunta a los expertos y buena suerte. Espero que al final del camino te aguarde una increíble, aunque dolorosa, revelación.

1.- Es difícil para ti establecer relaciones de sana confianza

Se trata de un problema básico. Si los padres, que se supone que deben ser los primeros en cuidarnos y en ayudarnos a desarrollar nuestra propia estructura interna, fallan en esto, si no pueden prestarnos este soporte inicial, entonces, cuando crezcamos, se nos hará muy difícil crear lazos con personas que sí nos lo ofrezcan; o seremos incapaces de creer que esas relaciones durarán. Debido al modelo en el que habremos sido educados (puede ser el de un padre furioso, o muy crítico o ausente o que exigía que fuésemos perfectos), no sabremos qué aspecto tiene una relación sana en la que el cuidado del otro esté presente y creeremos, de manera inconsciente, que todos nos tratarán como nuestros padres nos trataron.

Esto puede llevar al autoboicot, a un comportamiento destructivo para nuestras relaciones o a una amplia variedad de problemas de apego. La base de todos ellos es nuestra idea de que las relaciones siempre fallan, y esta idea existe  porque nunca hemos experimentado una relación sana y duradera.

2.- Te tomas el rechazo y el fracaso a la tremenda.

¿Eres de los que entra en estado shock traumático cuando suspendes un examen o cuando te rechazan un proyecto? Los hijos de padres tóxicos tienden a reaccionar de manera exagerada y a sentirse exageradamente tristes y decepcionados cuando obtienen cualquier resultado diferente de un éxito apoteósico.

Esto se debe a que carecen de lo que los terapeutas llaman “sustancia”: la parte de cada uno que se nutre del auto cuidado y que es capaz de asumir los golpes de la vida porque cada persona alberga la creencia en su propio valor. Se crea mediante años y años de reafirmación y seguridad y, sin ella, el más ligero toquecito tiene la capacidad de tirarnos por tierra. Nunca nos sentimos lo bastante buenos, no merecemos la pena, no tenemos valor, etc.

3.- A menudo tienes reacciones extremas que te confunden.

Claro que esto forma parte de la propia naturaleza humana, pero si a menudo te encuentras reaccionando de manera agresiva o te sacan de quicio cosas que aparentemente no tienen relación con nada que tenga que ver contigo, puede que lo que haya pasado es que ese algo se haya tropezado con los restos de una educación tóxica. Por ejemplo: puede que hayas decidido dedicar tu vida a alguna actividad que te llena por completo pero que no da mucho dinero, algo que sea tu sueño. Es tu sueño, lo adoras, pero te enfadas como una mona cada vez que alguien menciona que tu salario es muy bajo. Lo que pasa es que te has quedado en la desaprobación de tus padres acerca de lo poco que ganas y esto puede llevar a la culpa, la irritación, el miedo al abandono o la ira irracional.

Llevar un seguimiento a estas reacciones puede hacerte sentir que te estás volviendo loco. Muy a menudo son reacciones contrarias a tus decisiones conscientes y la mayor parte de las veces no tienes ni idea de dónde vienen. Si vienen de tus padres, es una señal de toxicidad.

4.- Tiendes a poner tus necesidades emocionales en último lugar

No importa si creciste con un padre física o verbalmente agresivo, una madre manipuladora u otro tipo cualquiera de padre tóxico de los que menciona la Dra. Forward. En tu entorno familiar tus necesidades emocionales siempre estarán en último lugar. Y es muy probable que tus decisiones emocionales se basen más en lo que esos padres pensarían de ellas que en tus necesidades reales. Estás acostumbrado a relegar tu dolor, tu ira o tu preocupación al último rincón de tu mente porque expresar cualquiera de ellos siempre te ha traído problemas.

5.- Te sientes a miles de kilómetros de tu verdadero yo.

Muchos hijos de padres tóxicos encuentran muy difícil saber quiénes son una vez que han crecido. Forward identifica las áreas en las que el autoconocimiento se queda corto: Quién eres, cómo te sientes y qué quieres. Has pasado tanto tiempo ocultando tus emociones y tus reacciones para lidiar con las arremetidas de tus padres que no has tenido la oportunidad de asistir a tu desarrollo como persona. Tu confusión y tu sentido de la distancia están muy arraigados en ti.

6.- Tu discurso interno es increíblemente crítico

Este es un punto clave. La publicación “Psychology Today” define la autoestima como el sentido del propio valor y los hijos de padres tóxicos suelen acusar un déficit agudo del mismo. Esto tiene que ver con el problema de la “sustancia” y de cómo los padres no  les dieron el soporte necesario para construir la base de la creencia en sí mismos. Pero va mucho más allá. Muchos hijos de padres tóxicos sufren de un discurso interno crítico en extremo que les dice (igual que lo hicieron sus padres) que son estúpidos, que no meren la pena, que son unos fracasados y, en general, una mierda.

Ten en cuenta que no es necesario que tus padres te hayan dicho nada de esto de manera explícita. El mensaje se puede entregar de formas muy diversas, desde el control del comportamiento (que te enseña que no eres capaz de controlarlo tú mismo), hasta la búsqueda de la perfección (que te enseña que nunca serás lo bastante bueno). Si tu autoestima sufre cuando estás cerca de tus padres o cuando recuerdas episodios de tu infancia, entonces puede que tengas un problema de toxicidad parental.

7.- A menudo te sientes responsable del comportamiento de tus padres.

Uno de los rasgos que parecen hermanar a los hijos de padres tóxicos es que, hasta que acuden a terapia, no se dan cuenta de lo que sus padres hicieron mal. Su dinámica familiar está tan enferma que no se dan cuenta de que no es sana ; para ellos las cosas “eran como eran”. Si tus padres te pegaban era para mantenerte a raya; si abusaban de ti verbalmente te lo merecías por tu actitud; si no se ocupaban de ti era que te estaban enseñando a ser independiente.

Los hijos de padres tóxicos son expertos en justificar por qué sus padres les trataron tan mal. Muchos de nosotros todavía queremos a nuestros padres y se nos ha enseñado, mediante un discurso constante y sólido, que el problema somos nosotros. Es muy duro alejarse de este punto de vista y atravesar la culpa y la vergüenza para entender que no fue culpa nuestra. Es duro, pero es posible.

Este es el enlace al libro Padres que Odian

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