Lectura

por Alicia Pérez Gil

FEAT-ESCRIBIRLocalizó de un vistazo el asiento libre más aislado y se sentó. No había cerrado el libro mientras avanzaba túnel adelante; ni cuando llegó a las escaleras mecánicas. No se inmutó tampoco cuando alcanzó el tramo en el que hubo de bajar, a pie, unos pocos peldaños más.

Ya establecida en su lugar, el bolso sobre las rodillas, el abrigo desabrochado hasta la mitad, los auriculares bien ajustados; se apartó de la frente un mechón de pelo que le estorbaba la visión.

Por supuesto, no reparó en que los demás pasajeros también leían, absortos; ni en que siempre había un sitio libre que satisfacía los deseos del último en entrar, ni en que ninguno de los presentes abandonaba el convoy. Nunca.

De tanto en tanto levantaba la cabeza y se aseguraba de que no había dejado atrás su destino. Luego continuaba con la lectura.

Luego continuaba con la lectura.

Luego continuaba con la lectura.

Anuncios