PATREON II: Lo que no haga una por dinero

por Alicia Pérez Gil

FEAT-VIVIRHay que vivir, señoras y señores.

Lo hablaba el otro día con una amiga: tengo ya una edad y llevo la mayor parte de los años a los que corresponde el número que identifica esa edad atada a puestos de trabajo drenantes. He sido telefonista erótica, he leído el tarot por teléfono, he servido hamburguesas, he cuidado ancianos y me he empleado como secretaria (esto último durante los últimos doce años).

Se trata de una vida animada, no voy a negarlo; pero también es una vida que me obliga a apartar de la cabeza todas las historias que quiero contar, que quiero contaros a vosotros (y a todos aquellos que deseen leerlas).

A ser posible me gustaría que este contar historias mío se produjese de espaldas al GRAN MERCADO EDITORIAL, que es un monstruo devorador de autores:

  • Una industria donde los distribuidores almacenan los libros de las pequeñas editoriales porque así cobran el almacenaje. No los distribuyen, no, los dejan pudrirse en sótanos y los devuelven intactos, sin que se ahya producido una sola venta.
  • Una industria que en este país nuestro no cuenta con una manera fiable de saber cuántos libros se han vendido efectivamente, con lo que las cifras de liquidación de derechos dependen de la escasa generosidad de los editores.
  • Una industria donde el tipo que hace todo el trabajo, el tipo o la tipa que se saca mundos de la nada, es el último mono.

Ojo, ese es el panorama general. Me consta que existen oasis que salpican el desierto.

No quiero entrar ahí, no es mi deseo. Mi deseo es escribir, hacerlo lo mejor posible y, bueno, vivir de ello.

No todos los deseos se cumplen, pero que no sea, al menos en este caso, porque yo no lo intente.

Esto de las historias escritas y leídas debería ser –en mi piruleta esférica- una relación entre escritor y lector. De ahí mi empeño en publicar en Lektu en la modalidad “Paga si te gusta” y de ahí mi entrada en Patreon.

De esto último vengo a hablaros hoy.

Patreon me permite buscar mecenas y a esos mecenas hay que ofrecerles algo.

Hace poco hablaba de que hay que convertir los libros en bolígrafos de Hello Kitty para que los lectores menos dedicados los compren. Porque invertimos hasta 7€ en un boli de Hello Kitty pero pirateamos libros de un solo euro. Mientras encuentro la manera de convertir mis relatos y novelas en merchandising, se me ha ocurrido que puedo ofrecer, como recompensa a mis mecenas, lo más parecido a un cuaderno de gatitos: mis manuscritos.

Escribo cantidad de borradores, imprimo, tacho, tomo notas, uso notas adhesivas de colores y bolígrafos con coloridas tintas. En serio, no estoy tan lejos de Hello Kitty.

Aunque puede que lo mejor de estos borradores sea que acercarán más al lector a mi proceso creativo, a mi modo de entender la escritura.

Por eso, en número limitado, pongo en oferta tres borradores. Uno de ellos el de la foto. Os espero en mi página de Patreon, que poco a poco se irá llenando.

BORRADOR MANUSCRITO

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