Vivo para no ofender

por Alicia Pérez Gil

FEAT-ESCRIBIREn un lunar de mi cara

coordenadas a parte

no ha mucho que vivía

un deseo:

que de las venas la sangre

rápida y limpia escapara,

que huyera en largo reguero.

Pena mía

que eso nunca sucediera

que me vaya haciendo vieja

y no pinten mis muñecas

más que viejas cicatrices

infelices

además de ineficaces.

En aquel tiempo pasado

la estética dominaba

hoy me mata

la necesidad sincera

de volar por la escalera

decorando el descansillo

con el brillo

de sesos desparramados.

Soy feliz tan solo a ratos.

La mayor parte del tiempo

me agosto.

Que ello no desmerezca

los amores inmortales

de esta absurda viada mía

ni vacía

ni tan llena de bondades

que compensen los de angustia

los momentos singulares

de alegría.

No se trata de balanzas.

Es más bien la resistencia,

la resistente flaqueza

de respirar a deshora.

Como ahora

que en lugar de gritar alto

pulso una tecla tras otra

junto ocho, junto cuatro

y exhalo.

Porque me siento culpable

de que me ahogue la angustia

y pergeño explicaciones

que ofrecer

mientras se me acaba el aire

mientras me pesa la vida

mientras me muero a escondidas.

Lo que sea

para no ofender.

 

 

 

 

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